Sin matices

En un contexto que parece sacado de esas óperas bufas italianas de finales del XVIII, cuesta ponerse a escribir acerca de ética educativa, pensamientos propios acerca de cosas que podrían hacerse para mejorar los resultados de los alumnos o, simplemente, fabular acerca de historias que podrían ser pero que, visto lo visto, nunca van a ser. Desde el momento en que alguien es capaz de defenderlo todo mientras sea acorde con sus ideas, juegue al «y tú más» o, simplemente, se dedique a crear anécdotas educativas de la nada o, hablar de realidades paralelas como si fueran hechos reales, es que tenemos un grave problema. No es un problema de hechos, es un problema de interpretación de los mismos. De matices como dirían algunos pero, el gran problema de los matices es que de tanto matizar, por desgracia, nos perdemos en ellos y no en lo que se debe hacer.

Fuente: ShutterStock

Voy a escribir de ciertas cuestiones sin matices. Afirmaciones más o menos rotundas que, por suerte, solo son autojustificables. No pretendo que nadie esté de acuerdo con ellas porque, al final y visto lo visto, lo de plantearse acríticamente al margen de ideologías marcadas a fuego (no solo en el ámbito político, también en el educativo) está a la orden del día. No todos tenemos la misma concepción de lo que debería ser la educación y, es por ello que el margen de matices es demasiado amplio que, al final hace que sirva de poco menos que para ser políticamente correcto. Cuánto daño la corrección política. Cuánto daño el pensar tanto qué decir o tener que hacer algo justificándolo a cada momento. Paso hoy de justificarme en nada de lo que voy a decir. Entre el mono de horchata y el haberme cambiado la paella de este domingo pasado al sábado no estoy para buenismos.

Las rúbricas, tal y como dije ayer, me parecen un auténtico coñazo. No es que crea que complican innecesariamente la evaluación. Es que no he visto un instrumento más kafkiano para evaluar. Complicar la evaluación nunca debe ser el objetivo y, vamos a ser claros, un buen profesional sabe bien qué necesita cada uno de sus alumnos para mejorar en su asignatura. Si uno no es capaz de tener un feedback diario con sus alumnos es que tiene un problema. Claro que no hay tiempo para esos centenares de alumnos que pasan por nuestras manos cada curso (me refiero a Secundaria) pero sí para aquellos que vemos que tienen problemas puntuales. Y esa acción para solucionarlos no la vamos a realizar sobre la base de un modelo de rúbricas más o menos automatizado. Bueno, ya cuando algunos que no dan clase en determinadas etapas te muestran modelos de rúbricas ya no sabes qué decir. Bueno, siempre quedaría la opción de enviarles a algún curso de esos que conoces a ver cómo funcionan sus rúbricas. Bueno, mejor no por el bien de los alumnos.

También voy a hablar sin matices de aquellos que trabajando en la pública acuden a servicios privados. Se puede justificar como se quiera pero, sinceramente, trabajar en un modelo educativo o sanitario al que no llevarías a tus hijos dice muy poco de tu profesionalidad. Y sí, usar sanidad privada como funcionario detrae recursos de la pública. También el llevar a tus hijos a la concertada. ¿Y después pretendes que algunos paguen impuestos para que puedas cobrar a fin de mes? Supongo que, si no crees en tu trabajo, no te importaría que otro ocupara tu lugar. Lo mismo que esos políticos que cobran un pastazo del erario público y que, curiosamente, se dedican a dinamitar con sus decisiones políticas todos los servicios públicos. Hace falta ser hipócrita aunque, en el caso de los políticos, quizás les venga un futuro laboral en esas empresas privadas que tanto benefician con sus decisiones. A los  docentes que se dedican a jugar a cargarse su trabajo, con decisiones tan estúpidas como las de pagar con sus impuestos servicios privados, lo único que les espera es un futuro muy negro. Por cierto, me jode soberamente que por culpa de ellos yo tenga menos recursos para mi hija o para mí cuando estoy enfermo. Lo público no se defiende poniéndose camisetas multicolor. Bueno, por lo visto, para algunos esa es la única manera de defenderlo.

Ya si eso vamos a acabar de ponernos estupendos. Voy a ser muy duro con el tema de la religión en los centros educativos al mismo nivel que Cultura Científica (pongo el ejemplo de primero de Bachillerato). No se puede poner al nivel. La religión como asignatura debe desaparecer de las aulas. Lo mismo que la misa diaria a la que obligan en algunos centros pagados con dinero público donde van los hijos de ateos convencidos que quieren que sus hijos no se mezclen con «chusma» (dicho por ellos siempre en pequeño comité). Ya si eso empezamos a controlar de una vez el reparto de alumnos, las cuentas de todos los centros subvencionados con dinero público, los sistemas de selección del profesorado en los mismos o, simplemente, qué sucede de puertas para adentro con inspectores que tengan las mismas ganas de inspeccionar que en algunos centros públicos. Aquí debería ponerme a matizar diciendo que hay, al igual que en la pública, profesorado bueno, malo y regular pero, ¿no había quedado conmigo mismo en que hoy me ahorraba esos matices?

También voy a hablar sin matices de los personajes que crean ficción educativa diciendo cosas que jamás han sucedido ni suceden en su aula. De (de)formación del profesorado que, en la mayoría de ocasiones, sirve solo para que los mismos se lucren, otros intenten acceder a lucrarse o, simplemente, se vendan teorías pseudocientíficas. Esto de anunciarse como experto en inteligencias múltiples cuando se sabe que es poco menos que cuestionable da mucha lástima. Bueno, a algunos les va bien el asunto. Hay mucha basura en forma de supuestas teorías pedagógicas, neuromandangas o chuminadas campestres.

Por cierto, ¿creéis que a estas alturas de la película puedo dejarme de hablar de las graduaciones americanas que se han instaurado en nuestros centros? ¿De esos bailes de primavera tan ansiados de implantar? ¿De esos docentes más preocupados por su organización que de que sus alumnos aprendan? Una fiesta que da la sensación que está organizada para los padres. Bueno, y ya cuando te traen a un tipo o tipa de Mujeres, Hombres y Viceversa para que se pueda hacer fotos con los chavales… ¿a qué demonios estamos jugando?

Me podría perder también en disertar que a ningún partido político le interesa un pacto educativo serio, se la trae al pairo la realidad educativa salvo los informes PISA (los gráficos y los colorines les ponen palote a algunos) y que, por desgracia, toman decisiones pensadas más cara a la galería que a la utilidad real. Bueno, ya si eso entro con los alumnos que estamos desahuciando cada vez a edades más tempranas, de los recursos que no llegan y de la caza de brujas cada vez más recurrida contra el profesorado. Es que hay tanto que podría decirse si se tuviera ganas de hablar de todo.

Todo lo anterior debería haber estado matizado porque, sinceramente, puede que lo sea pero, hoy es lunes, empiezo en unas pocas horas a impartir mi primera clase del día y estoy tan cansado como mis alumnos. Quiero vacaciones, me la suda el tener que mesurar mis palabras y quizás lo que necesite sea un Escape Room con urgencia. Además, me han dicho que es el no va más y, a lo mejor, funciona para disimular el no hacer nada bajo una maravillosa moda educativa de esas que, por lo visto, arrasan en los medios porque, lo que va a ser en el aula…

Ya si eso me criticáis en Twitter o comentáis este panfleto. Admito cualquier corrección o matización. Eso sí, tan solo os pido que me la argumentéis un poco porque, lo de ayer de uno que me dijo que las rúbricas sí que eran interesantes y que el problema era de la competencia de los docentes en usarlas, me hace pensar en aquel traje que llevaba un emperador que algunos se empeñaban en ver. Es lo que tiene la necesidad de algunos en justificar algo que defienden o hacen profesionalmente bajo argumentaciones muy poco serias y plagadas de falacias.

¿Me he pasado? Puede que sí… pero qué importa 😉

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

No Comments Yet

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link