Sin pelos en la lengua

Voy a intentar moderarme entre poco y nada en este artículo. Estoy bastante harto de intentar vadear lo políticamente correcto desde que, por motivos ignotos, he abandonado el aula. Paso. Hay temas por los que he estado pasando de puntillas pero ya, cuando empiezas a leer a algunos, no tienes otra opción que mojarte. Bueno, remojarte más bien porque hay cuestiones que vienen de largo y, por suerte o por desgracia, siempre me ha gustado decir, equivocadamente o no, las cosas bastante claras.

Fuente: ShutterStockGoogle

Estos días algunos están diciendo que, como Google (pongo Google porque es lo que venden últimamente) es maravilloso y que las administraciones educativas deberían migrar sus servidores a los de la multinacional para que les pudiera ofrecer todos sus servicios. Que la administración educativa está obsoleta y que necesita de Google para dar un salto real al siglo XXI. De verdad que no sé qué les han dado a algunos para obviar toda la parte de protección de datos o eliminar cualquier principio de precaución antes de abrazar a una determinada multinacional. Además, sorprende porque revisando hemerotecas, la misma crítica a Microsoft que vertían hace poco, se obvia en esta defensa a ultranza de Google. Parece que les hayan abducido. O eso o, simplemente, hay algo que se me escapa. Por cierto, si tan dispuestos están a que Google gestione los datos de sus alumnos, ¿qué pensarían si la Seguridad Social empieza a ser gestionada por alguna de esas mutuas sanitarias o farmacéuticas? ¿Qué pensarían si su banco cede sus datos a terceros para que así puedan saber qué compras hacen y con qué periodicidad? Supongo que estarían totalmente de acuerdo con esas prácticas.

Y ya si eso me paso a los vendemotos del Flipped Classroom o a los que gamifican hasta la ropa interior. Hay que ser muy (…) para justificar una metodología usando la simple crítica a lo que hacen otros. Ya si queréis hablamos de la metodología activa que ellos dicen que usan, los comentarios de alumnos que les padecen (sí, tengo algunos correos sobre el tema de algunos de esos expertos del tema) o, simplemente, de la necesidad de justificar la misma diciendo «es que como no hay evidencias de que funcione es que quizás no sabemos investigar». Lo de adaptar la investigación a los resultados daría para un largo debate pero prefiero ahorrármelo. Y, a mayor incultura, más cantidad de sandeces vertidas en los medios. Lo de leer literatura seria, por lo visto, no va con algunos. No entremos ya en el tema de revisar hemerotecas o plantearse un resquicio de duda ante su método milagroso. Y hablo de estos dos por no irme a otro tipo de experimentos más kafkianos.

La motivación no puede medirse bajo parámetros de observación personalizada y sesgada. Lo de intentar transformar la neurología en neurocosas no tiene ningún sentido. Además, resulta curioso ver como la formación de los que venden ciertas cosas deja mucho que desear. Bueno, para ellos mejor que les certifique Google lo buenos que son. No hay ninguna otra manera para que puedan sentirse felices y orgullosos. A mí, sinceramente, lo único que me preocupa de determinadas multinacionales es que, puntualmente, puedan facilitarme alguna cosa a nivel personal o profesional. Lo más simple es que me quede sin conexión a internet en mi domicilio o los correos lleguen al destinatario deseado.

Llevo más de veinte años en esto (sí, ahora toca dar validez a la experiencia personal). He pasado por todas las etapas y por la euforia que, algunos, están experimentando al hacer ciertas cosas. También me he creído lo de cambiar el mundo, lo de pasar la totalidad de mi vida montando cosas para los chavales y, al final, sabéis que… lo importante es saber mucho de lo que se debe explicar y tener una cierta empatía con los chavales. Además, claro está, de una praxis que va mejorando con la experiencia. Y a eso no se llega diciendo gilipolleces, buscando métodos milagrosos o, simplemente, revisando la biblia particular de uno. A eso se llega con mucho trabajo. Un trabajo que no es tanto de aparentar, vender o jugar con los chavales haciendo ciertas cosas o usando ciertas herramientas, y sí de otra cosa. Otra cosa que creo que, a estas alturas de la película, creo que no os debo descubrir.

Con todo el cariño del mundo creo que algunos la estáis cagando y os estáis equivocando en ciertas cosas que estáis haciendo o proponiendo. Ya sé que quizás sea yo el equivocado y todo lo que estáis diciendo sea maravilloso pero, al final, si no metemos a los chavales en la ecuación y pensamos primero en ellos antes de sentirnos nosotros más guays y realizados, podemos estar cometiendo un error de consecuencias imprevisibles.

Otro de esos posts incoherentes en los que, como me dicen algunos, intento no coartarme demasiado. Bueno, algún pelo siempre me queda en la lengua 😉

EDUENTERTAINMENT

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. No sé si te has moderado o no pero como siempre es un extraño gozo leerte y compartir una ventana a tu verdad!
    Comparto la preocupación de liberar datos de miles de chavales a una multinacional sin tener las garantías de qué será de esos datos… Da miedo, y mucho!
    De lo que hace falta y lo que no… Espero seguir reflexionando en base a tu experiencia y la lectura de tus ideas!
    En cuanto a que hay metodologías que son complejas de investigar… Desde el mundo de la investigación, puedo decir que no es una falacia, ni un mito… Es complicado investigar seriamente situaciones con una cantidad tan variada y compleja de variables definidas abstractamente.. pienso que para eso se ha de garantizar el uso de los datos si queremos que la educación mejore en base a evidencia científica… También hay trabajo en pensar… Qué datos? Y para responder a qué preguntas…
    Pero esto es mi verdad… Cómo dices… Quien sabe?

    1. En la primera frase tienes toda la razón, es mi verdad. Y, en ocasiones, puede no coincidir con otras verdades. La mía, al menos, siempre la considero relativa 😉

      Un saludo Laura y muchas gracias por pasarte por aquí.

  2. Amén. Yo me pregunto,¿porqué en educación nadie controla nada sobre las prácticas del aula? ¿ porqué el o la inspectora no nos visita para saber realmente qué sucede en el aula?, solo importa PGA, PAF,RRI, etc, papeles que a veces( o muchas) no son reales. A veces tengo la sensación de que hace más de 20 años que navego en aguas inciertas, a pesar de las ganas, los conocimientos y la ilusión de proponer cosas con sentido común, y respeto sobre todo a mis “chavalitos” … y a sus familias.

    1. Porque no interesa. Además, qué puede evaluar un inspector cuando, desde que entró en inspección, simplemente tiene carga burocrática. Y no lo digo porque no haya grandes inspectores que te facilitan las cosas. Que los hay y más de los que nos pensamos.

      Un saludo.

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