Sobre la prohibición de los móviles en los centros educativos

movilesprohibidosCreo que algunos no tienen demasiado claro lo que suponen las necesidades para una Escuela del siglo XXI. A veces da la sensación de que existe más de un ludista contradictorio entre quienes tienen capacidad de toma de decisiones educativas. Si no fuera así no se entendería la propuesta de el Consejo Escolar de Girona para prohibir los móviles en los centros educativos de su ámbito de actuación. Sinceramente, no lo entiendo.

Hace un par de cursos el Departament d’Ensenyament de Cataluña impulsó el uso del móvil dentro del aula mediante un proyecto denominado mSchools. Un proyecto que pretendía, dentro de determinadas materias del currículum (especialmente en Informática de cuarto de ESO), introducir la posibilidad de que los alumnos programaran sus aplicaciones móviles. Una inversión en propaganda y formación (muchos docentes nos sumamos a la formación que ofrecía el Departament para mejorar nuestra práctica educativa en algo que muchos teníamos bastantes lagunas como es la programación de apps) que, por lo que se ve, entra en contradicción con lo que han aprobado en la provincia de Girona. Algo muy difícil de conjugarse.

Más allá de contradicciones entre la propia administración conviene entender qué sentido tiene para los prohibicionistas impedir la entrada de dispositivos móviles en el aula. Un sentido de protección porque, según afirman algunos, es más fácil prevenir que curar el mal uso. Por cierto, da la sensación que nadie se plantee en «educar en su uso». Lógico, es más fácil prohibir que abordar el problema o las oportunidades que ofrecen esos dispositivos.

El teléfono móvil es una herramienta más que, dentro de sus posibilidades, está la de ser usada en determinadas actividades educativas (toma de imágenes, vídeos, uso de diferentes aplicaciones, etc.). ¿Debemos prohibir su uso antes que potenciar el buen uso de la herramienta? ¿Debemos ser los ludistas del siglo XXI para impedir que una herramienta de distribución masiva entre nuestros alumnos se convierta en algo que sólo vean cuando salgan de las rejas cada vez más altas de los centros educativos? ¿Debemos seguir optando por métodos prohibicionistas o negacionistas antes que dar solución a las necesidades de los alumnos y a las estrategias de aprendizaje?

No creo que en un ciclo formativo de cocina se impida usar cuchillos por los peligros que puede entrañar su mal uso. No creo que nadie se plantee prohibir llevar tijeras o compás por miedo a que algún alumno se lo clave a otro en la yugular. No creo que a nadie se le ocurra que no debemos conducir por los peligros que puede suponer tener un accidente. No creo que nadie sea tan estúpido para no diferenciar lo que «debe hacerse» de lo que «no». Y ahí es donde entran los centros educativos. En educar en el uso. En gestionar que todos los elementos que se usen para el aprendizaje sean usados de la manera más adecuada posible. Porque, ¿alguien se cree a estas alturas de la película que prohibiendo el uso de teléfonos móviles en los recintos educativos se impide que sean usados para cometer tropelías? Por favor…

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

27 Comments
  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Sin ir más lejos, el otro día se habló de esto mismo en la reunión del colegio de mi hija de 2 ESO, yo defiendo el buen uso de los móviles y el educar en el uso y así lo expresé en el aula. La gente me miró como si estuviera loca y no supiera lo que decía y me dijeron que antes de usar el móvil, los niños deberían aprender a usar una enciclopedia. Después de eso, dieron por finalizada la reunión. Lo dicho, ojalá encuentre más gente como tu y ojalá comiencen a abrirse algunas mentes. Yo sigo intentándolo.
    Un saludo. y Gracias.

    1. Me da la sensación que hay un empecinamiento absurdo en distinguir lo que es «la sociedad» de lo que es «la escuela». Creo que esa distorsión de planteamientos hace que, en demasiadas ocasiones, obliga a hacer malabarismos para que esos dos mundos ficticios (porque, en realidad, sólo hay uno) no se superpongan. No es cuestión de mentes abiertas, es cuestión de la consideración social de lo que supone un recinto educativo.

      Gracias a ti por el comentario.

  2. ¿Y si su intención es buena? A lo mejor, lo que pretenden con la prohibición es el efecto contrario, que lo utilicen…por aquello de la psicología inversa 😉 Yo, cada vez, entiendo menos…
    Quiero aprovechar este «comentario» para darte las gracias por todo lo que compartes, haces que mis ojos estén cada vez más abiertos y mi mente más clarita. ¡GRACIAS, MAESTRO!

    1. Estoy seguro que es cuestión de usar la psicología inversa o quizás todo se deba a las limitaciones de algunos (incluso, quizás, a la necesidad de control total sobre algo totalmente incontrolable) 🙂

      Las gracias te las debo dar yo a ti por pasarte por aquí y dejar tus comentarios. Un saludo.

  3. Creo en lo que dices, debemos formar en el buen uso de la tecnología y de los dispositivos móviles como herramienta formativa en el aula y fuera ella, ya se hizo antes con la inclusión de los ordenadores en el aula, el acceso a Internet… ponerle puertas al campo no es una opción duradera.

  4. Gracias por el post: se siente una acompañada.

    En mi opinión, es el miedo lo que genera la prohibición. Miedo a las máquinas en manos de los alumnos si no conoces la máquina y no confías en los alumnos. Es de libro que, ante un avance tecnológico, una parte del establishment anterior genera un discurso de rechazo tachando ese avance de nocivo, y ese rechazo viene del miedo ante lo que no se conoce, y de la necesidad de aferrarse a lo que se conoce y se domina, por no quedar uno mismo obsoleto. La otra opción es actualizarse y/o confiar en nuestros estudiantes, claro, pero ese es otro cantar.

    En mi centro, se nos ha insistido a los tutores en que comprobemos que hay un diccionario en papel en cada aula. En la mía lo hay, pero no lo abrimos. Sacan los móviles y buscan, obviamente. No sé por qué van a tener que aprender antes a usar una enciclopedia, como citaba alguien por aquí arriba. ¿Acaso aprendimos antes a leer en tablillas que en papel cuando íbamos al cole? ¿Aprendimos a escribir con el cincel?

    En mis clases usamos los móviles en diferentes actividades cuando nos viene bien, aunque teóricamente están prohibidos. Me salto la regla a puerta cerrada, y el día que alguien venga a preguntarme lo explicaré tranquilamente con las mismas razones que da este post. Es curioso (a mí me entristece) cómo ese uso parece ser una gran excepción: el otro día, al entrar yo en una guardia con un grupo al que no conozco de nada, los alumnos comentaron «es la profe que deja usar el móvil».

    Este tema me exaspera, porque me parece tan obvio lo que comentabas, que gestionar el buen uso del móvil es una labor de la escuela, que me enervo.

    En fin. Gracias de nuevo. Seguiremos avanzando (esperemos).

    1. Una de las pocas ventajas que queda a nuestro colectivo es la «mal llamada y mal usada en muchas ocasiones» libertad de cátedra. Eso es lo que nos permite introducir dispositivos móviles al margen de prohibiciones o negarnos, como es mi caso, a usar libro de texto. Siempre es más fácil prohibir que educar y, mientras tengamos una mayoría de la sociedad que persigue la represión frente a la educación para, antes que se den esas conductas, considerarlo todo en bloque como nocivo vamos apañados.

      Hay mucho ludista suelto en las aulas. Mucho más del que debería haber en un colectivo formado por gente, supuestamente, tan culta.

      Avanzaremos. No queda otra.

  5. Totalmente de acuerdo, no se puede mirar para atrás y poner puertas a la civilización, no es convincente esta prohibición en un entorno educativo en el que precisamente podemos enseñar a su buen uso. Que no, que no se enteran que las TIC ya han llegado y están con nosotros. Por qué queremos que la escuela se desligue de la realidad en la que el alumnado vive? No lo entiendo. Saludos

    1. Siempre hay intereses en desligar realidad social de realidad educativa. Unos intereses que forman parte, lamentablemente, de la mayoría de decisiones que se toman (no sólo en cuanto al uso de las TIC). Por cierto, yo tampoco lo entiendo. Un fuerte abrazo.

  6. Has dado en la clave, Jordi: educarcen su uso, no prohibir. Claro que el uso de dispositivos móviles conlleva riesgos, pero precisamente por esa razón, hay que educar en ello ¿Qué preferimos, qué aprendan un mal uso por libre?

    Además, algunos de esos riesgos en las aulas no se eliminan con una simple prohibición. En mi centro, la única vez que se ha grabado a un profesor, fue cuando se encontraban prohibidos ( hace ya bastantes años).

    Un abrazo

    1. Creo, Jesús, que estamos pervirtiendo el sentido de lo que debe ser considerado «educación» (e, incluso, para los más puristas «enseñanza»). No creo que ningún dispositivo o herramienta sea bueno o malo. La bondad o maldad de lo anterior radica en su uso. Un uso en el que se tiene que educar. Porque, como bien dices, las prohibiciones nunca traen nada de positivo si la única vía es la represión.

      Un fuerte abrazo de vuelta.

  7. Interesante post, que saca a la luz un tema al que no se le suele dar suficiente importancia ni suele ser bien tratado y a veces es muy simplificado
    Para mí lo primero es aclarar la frase del propio título «prohibición de los móviles», que según quien la lea interpretará cosas distintas, simplificando al máximo:
    1-Habrá quien entienda prohibición de presencia del móvil, ni llevarlo al centro
    2-Habrá quien entienda prohibición de uso del móvil, no usarlo para nada en el centro
    3-Habrá quien entienda prohibición de uso educativo del móvil, no usarlo para nada en el aula

    La realidad es la que es, y el blanco y negro pocas veces es la solución, sino el tono de gris justo.
    1. Prohibir la presencia del móvil en el centro es irreal.
    2. Prohibir el uso del móvil en el centro, salvo la excepción de uso educativo del punto 3, en mi opinión es muy razonable. Seguro que si cambiamos la frase por permitir usar una cámara profesional de grabación de vídeo que un alumno puede llevar por todo el centro en hombros y darle permiso para grabar en todo el centro y sacar las grabaciones del centro cuando le de la gana parece distinto, pero la diferencia con los móviles actuales no es mucha … Efectivamente hay que educar en el uso, pero hay que prohibir las situaciones de uso claramente inadecuado. Hay que educar en que no hagan tropelías, pero hay que evitar tropelías de cierto calibre y dejar claro que serán sancionadas en caso de ocurrir… por ejemplo grabar y compartir una pelea.
    3. Prohibir el uso educativo del móvil es absurdo, pero ese uso educativo se tiene que definir y no ser algo etéreo. Existe mLearning, existen prácticas que se pueden hacer con móvil, existen ciclos de FP donde es más que razonable usar el móvil…. Por experiencia en bachillerato indicarles una app que pueden instalar para investigar y desarrollar algún concepto, aunque la instalen y usen en casa, suele tener un éxito rotundo.

    Hay que tener cuidado con pasar de no prohibir a obligar a tener el móvil como parte del proceso, ya que según el entorno y la edad puede que haya alumnos quepruebas de evaluación y no lo tengan ni posibilidad económica de tenerlo (sí, existen, yo lo he visto con mis ojos incluso en 4º ESO hace un año).

    Y por supuesto está el tema, separado pero relacionado, de copiar en exámenes y uso de móviles …

    Pongo este enlace donde se han comentado ideas
    http://docentesconeducacion.es/viewtopic.php?f=5&t=2824&p=13179

    1. No creo que el argumento para prohibir o no el uso de teléfonos móviles en los centros educativos deba ir de la mano tanto con el posible uso, como con las potencialidades para ser usados correctamente. Considerar (o valorar) un objeto como «malo» por el simple hecho de que con el mismo se pueden hacer maldades no significa que debamos demonizarlo. El teléfono móvil, nos guste más o menos, se ha convertido en un dispositivo de uso habitual. Uno de los objetos que parece que no falte en los bolsillos de los adolescentes ni en los de sus padres. ¿Debemos prohibir su entrada en los centros educativos cuando se ha convertido en un objeto de uso cotidiano? ¿Debemos gestionar aisladamente los centros educativos de la sociedad que los rodea? Sinceramente, no lo creo. Creo que, más allá de potenciar o prohibir su uso (pasarse de frenada en ambos sentidos es igual de contraproducente) lo que se debe hablar es de cómo se integra esa «realidad» en los centros educativos.

      Por cierto, si alguien es capaz de aprobar un examen (sí, la mayoría de docentes -a excepción de un rara avis como el que escribe en este blog- siguen haciendo exámenes) mediante el uso de chuletas (sean vía dispositivos móviles o chuletas tradicionales) es que hay un problema. Y el problema no es el uso de esos dispositivos. El problema es el tipo de evaluación que se está realizando 🙂

      Muchas gracias por el comentario.

      1. Gracias a tí, por tu comentario, por el post y por tu blog
        Creo que más o menos coincidimos en cosas:
        «¿Debemos prohibir su entrada…? no lo creo» y yo había comentado en la opción 1 que en mi opinión prohibir la presencia del móvil es absurdo.
        «más allá de potenciar o prohibir su uso (pasarse de frenada en ambos sentidos es igual de contraproducente)» y yo había comentado «el blanco y negro pocas veces es la solución, sino el tono de gris justo»
        «lo que se debe hablar es de cómo se integra esa “realidad” en los centros educativos» … y yo había comentado «ese uso educativo se tiene que definir»

        Pero creo que no coincidimos en que yo, a día de hoy, igual con el tiempo cambio de idea, aunque permitiría el uso del móvil en el centro para usos educativos, también prohibiría su uso sin dudarlo en ciertas situaciones

        Pongo un ejemplo usando uno tuyo del post inicial, que como siempre no aplica del todo pero sirve para analogías: en una escuela de hostelería se les deja usar el cuchillo en la cocina, y me imagino que llevar sus propios cuchillos de casa, porque usarlo es parte de lo que tienen que aprender durante las clases de cocina, pero no se les dejará usar cuchillos en los pasillos y patios. Las cosas no son malas o buenas, ni su uso sin más, sino ciertos usos. Aparte de buscar buenos usos y fomentar esos bueno usos (y el buen uso de las cosas no solamente lo enseñan los centros educativos sino todo el entorno), en mi opinión si hay situaciones en las que debe existir prohibición del mal uso. Si para poner una cámara de vigilancia el centro y grabar imágenes se tiene que poner un cartel citando la ley de protección de datos, creo que permitir que haya dispositivos de grabación móvil con conexión a internet dispersos por un centro donde la mayor parte de la gente son menores no debería permitirse. Una grabación de ciertas cosas en pasillos y patios subida a internet puede hacer también daño como un cuchillo.

        Pienso que los alumnos pueden llevar el móvil al centro, veo posibilidades para el buen uso del móvil por los alumnos durante las sesiones docentes, pero sigo pensando que debe prohibirse su uso en un centro educativo fuera de los usos educativos.

        Sobre lo que comentas de los exámenes, lo comenté en el otro foro…
        «..una idea sería otro tipo de exámenes, en los que se les permitiera todo el material que quisieran, del estilo de algunos exámenes que tuve en la universidad y que los recuerdo como más difíciles … Pero esto solamente aplicaría a ciertas materias, y en ciertos cursos no valdría, por ejemplo si luego van a tener una prueba como la PAU con un examen de otro tipo…»
        Por ejemplo yo en física y química en la ESO los exámenes los hago siempre dándoles una tabla periódica: deben saber interpretar y usar la información que contiene, no memorizarla, pero en bachillerato, aunque sea poco didáctico, obligo a que se la memoricen, porque es lo que les exigen en la PAU… y debo evaluar que se la saben sin copiarla de ningún sitio.

  8. Yo discrepo, y alucino, la verdad.

    Tengo 25 años y soy profesora de un ciclo formativo de grado medio y se hace insoportable estar dando clase y que ellos estén usando el móvil de manera reiterada.

    Hay que educar en el uso del dispositivo…utilizarlo de herramienta… Abrir nuestras mentes… ¿Pero de que habláis? Estos alumnos de más de 16 años ya deberían venir enseñados de sus casas, sus padres o familiares les tendrían que inculcar el respeto de escuchar a un profesor o a sus propios compañeros, a tener autocontrol.

    Están absolutamente obsesionados y la realidad trasciende más allá de las aulas, cuando hacen las prácticas, la empresa, en este caso el hospital, se queja de que es un autentico problema que el alumno lleve el teléfono en el bolsillo y lo consulte a cada momento en el pasillo, entre paciente y paciente. Creo que es inadmisible.

    Alguno de vosotros comenta que para que van a tener que saber buscar en una enciclopedia o diccionario de papel.. Por esa regla de tres, como ya tenemos calculadora, ¿para que les vamos a enseñar a los niños de primaria a sumar o restar?

    No nos engañemos, los alumnos no utilizan el teléfono en clase para consultar artículos o información, lo utilizar para usar el wattsapp, instagram, etc…
    Padres, eduquen un poquito más a sus consentidos adolescentes y no justifiquen tanto sus faltas de respeto.
    Docentes desconcertados, no vayáis tanto de modernillos transgresores o ¿es que justificáis a los alumnos que utilizan el móvil debido a que sois los primeros que tenéis el teléfono sobre la mesa del profesor?

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