Sorpresas, las justas

La verdad es que después de la sensación de asco y cabreo repartido a partes iguales que tuve ayer al ver como muchísimos docentes, especialmente valencianos, hacían mutis en las redes sociales después de la noticia de que en la Comunidad Valenciana se preparan nuevos exámenes para «mejorar PISA», después de ver hacía bien poco su oposición frontal ante las pruebas PISA he necesitado escribir sobre el asunto para desahogarme. Sí, lo siento. No comprendo que se pueda ser tan hipócrita y que haya docentes que sólo afilen las garras cuando las decisiones educativas las toman «los otros». No, no tolero la hipocresía educativa y menos que, basándonos en cuestiones ideológicas -que no profesionales- uno se posicione a favor o en contra en función de las siglas a las que vota.

Reconozco que puedo llegar a entender a quien defienda las pruebas PISA. Incluso, acepto que pueda haber alguien que crea que los mecanismos de evaluación planteados como evaluaciones externas puedan servir para alguna cosa. Lo que me preocupa es el rostro de algunos al ser capaces de defender una cosa y su contraria en función de intereses que poco tienen de educativos. Y esto, en el caso de la Comunidad Valenciana, se está demostrando un día sí y otro también al ver como hay un mutis, basado en premisas ideológicas, ante cagadas de la Conselleria. Sí, a la Conselleria algunos le disculpan aquello que hubiera incendiado las calles hace bien poco. Y ya, si nos referimos a promesas incumplidas, no encontraríamos ningún artículo en los blogs o intervenciones en Twitter de aquellos docentes tan críticos con el anterior gobierno del PP, que se atreva a cuestionarlas. Nada, todo muy lógico pero, por desgracia, aunque cada vez me sorprenda menos, sigue habiendo algo que me revuelve las tripas al verlo.

Fuente: http://www.alfabetajuega.com

No, no es sólo la Comunidad Valenciana. Es curioso ver cómo se enfrentan a las decisiones educativas algunos en función de quién las tome. Una mezcla de náuseas y vómito en estado de expulsión inminente del organismo debido a ver esas situaciones. No, no me ha ido nunca que para defender la ideología de uno se deba acatar unas determinadas cuestiones y oponerse frontalmente a otras en función de los intereses políticos que haya tras las mismas. Tampoco me gusta ver como algunos, de forma muy libre, se dedican a pontificar acerca de esto o aquello y, a denostar lo mismo que, hasta hace poco estaban pontificando. Y al revés. Ya no es sólo incoherencia, es simplemente una visión manipulada del asunto que nos quieren vender como lógica.

Sí, debo admitir que estoy cansado de la hipocresía educativa. Estoy muy cansado de aquellos hipócritas que van de adalides de lo público y que, de forma más o menos justificada son capaces de convencerte que llevan a sus hijos a la concertada o escogen una mutua de asistencia médica privada en lugar de la Seguridad Social, sin que entre en conflicto con sus convicciones. Pero, no es sólo hastío por lo anterior, es por ver que lo único que interesa a algunos es jugar con unas cartas ideológicas que les hacen aplaudir con las orejas ante cualquier decisión que tomen los suyos (incluso que hayan criticado exactamente la misma porque la tomaron los otros) y poner a caldo la que tomen los otros (incluso que, en su momento, se congratularan por la misma cuando la tomaron los suyos). Y así nos va.

Por cierto, ya sé que en Facebook algunos creen que voy a afilar el lápiz para escribir acerca del nuevo nominado español al Global Teacher Prize. Pues bien, sinceramente, creo que el último nominado español César Bona, por mucho que en ocasiones le haya criticado por lo que representa, es mucho mejor persona y más coherente ideológicamente que alguno de los que me están incentivando a escribir sobre ello. Es por ello que prefiero abstenerme de afilar nada y, simplemente, desear buena suerte al nuevo nominado. Sí, yo me entiendo.

Sorpresas, cada vez las menos. Ya son unos cuantos años viendo el percal...
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Jord,, si usas mutua privada y llevas a tus hijos a una escuela privada siendo funcionario profeso,, no tienes por qué dejar de ser coherente si asumes que el motivo de seguir trabajando en lo que no crees es meramente pecuniario y por comodidad.
    No todos nos permitimos el trabajar en aquello que nos llena.
    También te digo k desde k me lo planteo así «aquí vengo por la pasta y la comodidad» trabajo más relajado con los alumnos, mientras veo a mis colegas «implicados en la causa» cada vez más estresados con todo.

    1. Eso lo tengo claro Joan. La mayoría defienden lo que le interesa personalmente y, en muchas ocasiones, se la trae al pairo el procomún. Trabajar es una necesidad y, por ello, el argumento que planteas es totalmente válido. Eso sí, el olvidarse del procomún tiene algún pequeño problemilla… más aún cuando puede ser que alguno de los que tienes cerca se vea afectado, de forma directa o indirecta, por la falta de convicción de uno.

      Un saludo.

  2. Hola:
    Me quedo con estas tus palabras,»que tánto abundan…y como tu dices:»Sí,yo me entiendo»

    «de forma más o menos justificada son capaces de convencerte que llevan a sus hijos a la concertada o escogen una mutua de asistencia médica privada en lugar de la Seguridad Social, sin que entre en conflicto con sus convicciones. »
    Son cosas,que cuesta de entender,por la incongruencia que representan(o,a mí me lo parece)
    Sigue opinando,que aunque no siempre estaremos de acuerdo,al menos despiertas conciencias(?).
    Un abrazo de paz
    minuto

  3. «Preferimos que las noticias nos den la razón y en caso contrario ya nos encargamos de que los datos encajen en nuestros esquemas mentales». «Los sesgos cognitivos nos empujan a analizar más duramente los renuncios del grupo rival y a justificar los del nuestro, para no tener que poner en entredicho nuestro esquema de valores.» http://elpais.com/elpais/2016/12/14/ciencia/1481728914_575054.html?utm_source=Materia+%7C+Noticias&utm_campaign=98bcd3d71c-RSS_EMAIL_CAMPAIGN&utm_medium=email&utm_term=0_fa9f704361-98bcd3d71c-32080717#?ref=rss&format=simple&link=link
    La posverdad se define como «situación en que las emociones y creencias personales influyen más en la formación de la opinión pública que los hechos objetivos”. Mala definición si pretende definir un fenómeno nuevo, porque ese ha sido un sempiterno mecanismo de manipulación política o publicitaria. Lo nuevo es que una falsedad continúa siendo aceptada a sabiendas de que es una falsedad: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2016-11-22/sindrome-inmunodeficiencia-social_1293049/

    1. Siempre es más bonito que las noticias nos den la razón aunque sea mediante datos manipulados. Bueno, algunos procuramos buscar la verdad más allá de la ideología que podamos, o no, tener. Por cierto, lo de denominar posverdad a lo que toda la vida hemos llamado trolas es algo un poco…. (obvio el adjetivo por no venirme en este momento a la cabeza).

      Muchas gracias por los enlaces.

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