Timeo hominem unius libri

Temo a las personas que solo siguen los dictados de un personaje. Me da pánico pensar que haya alguien que, por determinados motivos, crea a pies juntillas en lo que escribo o, simplemente, lo use como valor absoluto. Lo mismo que el usar como valor absoluto las cosas que dicen otros. No hay verdades absolutas. Hay, al menos en el ámbito educativo, al igual que en la vida, muchos matices. Matices, aclaraciones y necesarias disculpas cuando ves que algunos se toman ciertas cosas al pie de la letra, descontextualizan lo leído o, simplemente, hacen un reduccionismo al puro interés de lo que uno quiere entender.

Fuente: https://eldebatedehoy.es

Hoy quiero disculparme sin matices. Quiero deciros que, por mucho que desde aquí cuestione ciertas modas educativas, tengo claro que tras las mismas hay muchos docentes interesados en mejorar la educación. Y además se lo curran. Algo que no obsta para que tenga mis dudas acerca de si esa es la mejor manera para hacer las cosas. Algo que, en demasiadas ocasiones, expreso con demasiada acidez cuando realmente no se lo merecen. No hay práctica educativa despreciable. Hay práctica educativa cuestionable, falta de evidencias e, incluso, contraproducente… pero estoy seguro de que los que las aplican con sus alumnos lo hacen con toda la buena fe posible. Nunca creo haber cuestionado a los profesionales que hacen cosas. Bueno, quizás no me he expresado suficientemente bien en ocasiones y algunos pueden haber entendido crítica personal cuando es solo de praxis metodológica o de maneras de hacer. Lo siento. Os prometo que esa jamás ha sido mi intención.

Claro que me preocupa lo que supone usar un libro de texto en el aula para el docente pero creo que, a veces me he equivocado al hablar de la falta de profesionalidad de quienes lo elaboran y/o usan. No es malo tener un material de apoyo. El libro de texto no es el demonio, al igual que no lo es ninguna de las herramientas que podemos tener a mano. Lo malo es usarlo de una determinada forma. Quizás sea mi visión y pueda estar equivocado. Nadie debería tomarse mis afirmaciones como de suma importancia. Soy solo un simple docente de aula, que llevo veinte años en esto, la cago a menudo y, por desgracia, algunos toman como validez extrapolable lo que digo. Os pido que no lo hagáis. Esto es una simple bitácora para expresarme y reflexionar. No es una biblia de nada porque las religiones tienen poca cabida en mi ideario educativo. Menos aún la imposición.

Lo mismo podría decir sobre personajes que han colgado la mochila y se han largado a evangelizar. Puedo cuestionar que lo hagan, que considere excesiva la cantidad de aplausos que reciben por contar anécdotas o, simplemente, el error que supone considerar como modelos a los anteriores pero creo que intento separar el personaje de la persona. Y si no lo hago también pido disculpas. No es mi intención juzgar a las personas porque nadie me ha hecho juez ni jurado. Me equivocaría seguramente. Más aún con personas a las que no conozco más allá de la visión sesgada que dan las redes o algunos medios más tradicionales. Seguro que más de uno me sorprendería favorablemente. No, alguno lo ha hecho cuando he tenido posibilidad de llevar alguna charla a pequeño comité.

Que tenga una ideología propia y crea en un modelo de escuela alejado del modelo empresarial tampoco debería incluir, como sucede en ocasiones, el hablar de ciertas empresas como algo que deba ser eliminado. En las empresas hay trabajadores que intentan hacer lo mejor posible su trabajo. Y si se permite un modelo de negocio con la educación, lo que debe cuestionarse son ciertas cosas que se están haciendo. Tampoco creo que pueda meterme en ello aunque debo reconocer que me puede lo de tener claro que la educación jamás debería mercantilizarse. Mucho menos la obligatoria.

Si queréis sigo hablando de organizaciones y personas que no se posicionan en las redes ante ninguna situación. Claro que me enerva que solo sean capaces de hablar de lo bonito y supermolón que es su metodología. De su libro o, simplemente, que se dediquen al selfie como actividad reivindicativa pero, ¿quién soy yo para pedir que nadie se posicione ante nada? Yo voy a seguir haciéndolo en ciertas cuestiones y tampoco me gusta que nadie me diga que no debo hacerlo. Cada uno es responsable tanto de sus acciones como de sus omisiones. ¿Tengo el derecho a cuestionarlo? Claro que sí pero puedo no llevar razón. Muchas veces no la llevo.

Me preocupa que últimamente la gente vea en todo esto una batalla entre unos y otros e intente, por no se sabe qué motivos, meterme en uno u otro bando. Debo recordaros que jamás he pertenecido a ningún bando. Los bandos no me molan y, lamentablemente, soy tan incoherente que puedo ir cambiando de percepción acerca de ciertas cosas. Tan solo hace falta leer lo que escribía al principio de este blog y en lo que ha ido degenerando. Ahora mucho más personal y, podría ser como dicen algunos, poco interesante pero, a esos al igual que a los que consideran válido (también de forma errónea) lo que digo, les recomiendo que no se queden con la crítica y vayan al fondo de lo que quiero decir. Sé que me expreso mal pero, por favor, dejadme matizar.

No hay una sola visión educativa. Hay, por suerte, tantas como docentes estamos en el aula. O, yendo más lejos, como personas decidan hablar sobre educación.

Por mucho título en latín, reconozco no tener ni idea de esa lengua salvo acordarme de las declinaciones de segundo de BUP. La frase la he encontrado en Google ;)
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Hola, Jordi. Mi padre se hizo un sello con esa frase para marcar todos sus libros hace más de 40 años y el «Timeo…» me viene a la cabeza cada vez que me encuentro con situaciones como las que esta «presunta» innovación educativa (me refiero a la que viene patrocinada por intereses neoliberales) está forzando en tantos centros de enseñanza con la complicidad de nuestros gobiernos. Me refiero a esa especie de necesidad inapelable de desmantelar, desmenuzar, menoscabar, aniquilar y, finalmente, suplantar nuestro conocimiento y nuestra experiencia como docentes, que tienen muchos de estos grupos.
    También me refiero a la sensación creciente de que todo esto se parece más a aplicar la obsolescencia programada al conocimiento y al aprendizaje, que a la idea que tengo de lo que es innovar. Relacionar esto con intereses económicos no es muy difícil.
    Por eso estoy de acuerdo con las denuncias que tanto tú como otros tantos, estoy descubriendo estos días, hacéis de los aspectos más cuestionables de ese tipo de corriente «innovadora»y te, os agradezco la dedicación. Un saludo

  2. Gracias, Jordi, por seguir denunciando esta «innovación educativa mediática» que tan fuertemente está calando como «la verdadera solución educativa» en nuestros colegios. Es alucinante ver cómo estos supuestos gurús de la educación, que escriben libros blancos y asesoran a gobiernos centrales y regionales, dicen cosas ‘maravillosas’ en sus charlas, artículos y entrevistas, que luego se convierten en agua de borrajas cuando las ponen en práctica en sus colegios. Lo digo porque lo he vivido: mucho «proyecto», muchas dinámicas en en aula para que los alumnos se diviertan y «no sufran en el cole», pero por debajo no hay contenido, no hay trasmisión de conocimiento, no hay conceptos o herramientas que los alumnos puedan usar para ir construyendo su cabeza. Todo es lúdico-festivo, todo es… mediático y vacío. Esta supuesta «innovación educativa» es una farsa en la práctica, y lo peor es que ataca y denigra a los docentes que llevan innovando en su aula años y años, desde el esfuerzo personal, y el amor a la profesión. O te conviertes a su religión, o no mereces la pena.

    ¿»Timeo…» dices? Non ti preoccupare, los libros están proscritos en las aulas que comulgan con esta doctrina. ¿Será que lo dejaron escrito sus fundadores, Atos, Portos y Aramis? ¿O no eran esos los de los tres lemas…, que lío! 😛

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