Tips para detectar una formación docente trucha

Ahora que todo el mundo, hasta los pingüinos, ofrecen formación a docentes, empieza a ser hora de descartar, entre tanta oferta, toda aquella formación que va a aportaros entre poco y nada en vuestra faceta profesional. Bueno, si algunos queréis otra cosa diferente a formaros ya os aviso desde ya que éste no es un artículo para vosotros. Así que, si continuáis aquí lo hacéis bajo el riesgo de empezar a pensar un poco acerca de ciertas cosas. Algo que no es malo pero, sinceramente, contraproducente para amantes de unicornios, del Arco Iris o, simplemente, mundos de Yupi.

Fuente: ShutterStock

En primer lugar conviene analizar quién os está ofreciendo la formación. Si os encontráis con una formación gratuita impartida por una empresa privada, ya podéis pensar que algo os van a vender. No, las hermanitas de la caridad no existen en educación. Bueno, sinceramente, tampoco existen a nivel religioso porque, por lo visto, en muchos casos el hábito no hace al monje (o, en este caso a la monja). Nadie regala formación a cambio de nada. Menos aún a docentes. Otro tema sería formación gratuita para colectivos vulnerables o asociaciones varias. Algo que he hecho yo en ocasiones y que seguiré haciendo en mi, cada vez más escaso, tiempo libre.

Tampoco no debéis relacionar la calidad de una formación con el coste. Hay másters auténticamente infumables (yo padecí uno de TIC y Educación de la UOC) que, por desgracia, son poco menos que un timo. Ya, seguro que habrá alguno que justifique todo ese exceso de formación de postgrado o ampliación acerca de determinados ámbitos pero, al final, uno ha de buscar mucho para encontrar algo que valga la pena. Más aún si tiene un poco de conocimiento sobre el tema. Y, en este caso se supone que los docentes lo tenemos. No entro en másters de la felicidad, de innovación educativa impartidos por Pimpinela o similares porque, sinceramente, dudo que nadie caiga en sus garras. Bueno, no es lo que dice la matrícula de los mismos pero voy a suponer que aún existe una chispa de inteligencia en algunos. No como los que cursan ese máster en inteligencias múltiples que imparte una Universidad que voy a abstenerme de mencionar.

Lo de los formadores también es clave. Al igual que no compraríais un curso de formación sobre técnicas sexuales a una monja, tampoco creo que debáis comprar un curso de neurociencia impartido por un maestro que pasaba por ahí y ha hecho uno de esos másters truños o, simplemente, de alguien que hoy os da una charla sobre neuroeducación (un concepto que no existe) y al día siguiente os enseña a trabajar por ABP. No, no es de recibo asistir a esos cursos. Más que nada porque, al final, os van a tomar el pelo. Algo que no me gustaría, como compañeros de profesión, que os sucediera. Os pediría que, por favor, analizarais el currículum de los formadores porque, esto de ganarse unos eurillos dando una charla o ponencia innovadora, es algo que ha tentado a más de uno que no tiene ni idea de nada. Eso sí, a veces cuela el asunto y los asistentes creen que han escuchado una parrafada de alguien que sabe. Es lo que tiene la oratoria desenfrenada. Incluso Hitler consiguió convencer a muchos.

Temblad también cuando veáis el nombre de determinados cursos de formación. Los de flipped son para hacerse a distancia (o, simplemente, no hacerse). Los de psicología positiva y mindfulness que acaban con una pizarra llena de post-its, para ponerte en plan bidón de gasolina y cerilla. Los que empiezan con trucos de magia, analizando una piña o una sandía, ya están a otro nivel. No digamos aquellos que imparte un cocinero para que aprendáis estrategias educativas o alguien, cuyo máximo mérito en su vida laboral, ha sido hacer medio cajón flamenco con sus alumnos. A ver, que todo lo anterior es un timo. Un timo muy fácil de detectar porque, ante cualquier curso o formación donde aparezca una palabra acabada en ing, ya tenemos muchas pistas del asunto.

¿Más tips? ¿No tenéis suficiente con los anteriores? Pues va, vamos a ello. Si el que os explica en un curso de arte a un determinado autor es simplemente un presentador de la tele, ya tenéis otro. Lo mismo que cuando haya un exceso de actividades “emocionantes”. Lo de los payasos en determinados eventos educativos creo que ya no hace falta mencionarlo. A ver, que la formación docente no es un circo y, por tanto, si veis que se le asemeja en demasía ya sabéis qué debéis hacer… o tomároslo como tal cachoneándoos del asunto o, simplemente, buscar el bar más cercano (os lo agradecerán sus dueños).

Por lo demás, lo de siempre: sentido común, pensamiento crítico y ganas de aprender. De paso, a ser posible, llevaos algo para el aula porque, en caso contrario, ¿qué coño estáis haciendo allí?

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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