Todos los docentes son malos menos yo… que no doy clase

Hay mucho personaje mediático, relacionado con la educación, que más valdría que hablara menos. Bueno, si no fuera por la pasta que se sacan en cada uno de sus actos, plagados de docentes de encefalograma plano y cuñados que creen en unicornios multicolores, creo que seguirían en la oscuridad tan necesaria para esconder sus vergüenzas. Hay mucho vendehumos tóxico que, por desgracia, sigue siendo demasiado aplaudido mientras suelta determinadas afirmaciones acerca de los docentes que están en el aula. Curiosamente, para ellos todos los docentes son malos menos ellos que, curiosamente, ni están en el aula ni se les espera. Y los que dicen ciertas cosas solo intentan salir de ella. Algo que, como he dicho en más de una ocasión no es malo. Lo perverso es la articulación de ciertos discursos que, a mí que este año estoy fuera de ella, jamás se me ocurrirían. Menos aún porque creo en la profesionalidad de la inmensa mayoría de mis compañeros.

Fuente: Facebook

Ayer mismo entrevistaban a una «señora» que, curiosamente, dijo que la gran culpa de la educación era que no existían vocacionales (que los debíamos de sacar del aula) y que, por culpa de los sindicatos no se mejoraba la educación.  Una tipa (sí, ya ningún respeto) que se dedica a vivir de mamandurrias varias, cobrando un pastazo por másteres de educación emocional y que, incluso, una determinada Comunidad Autónoma le puso su nombre a un colegio. Eso sí, respeto por su profesión, ninguno. Y eso de decir que en el aula solo deberían haber buenos docentes cuando ella ha huído rastreramente de la misma es un poco curioso. O ella no ha sido buena maestra o, simplemente, es que es una auténtica hipócrita. Sí, ya vuelvo a faltarle pero es que, sinceramente, estoy harto de faltones con palmeros que tienen la solución a todos los problemas educativos que, por motivos varios, no aplican con sus alumnos. Ah, que no tienen. Que ni ésta, ni el docente youtuber, ni la de las sandías, ni el del cajón flamenco, ni… dan clase en etapas obligatorias. Bueno, algunos ni han dado nunca y de los que menciono anteriormente, ninguno ha estado más allá del tiempo imprescindible para huir de ellas. Eso sí, después la culpa es de los que se quedan. Por lo que se ve la educación no funciona por culpa de los que se quedan en el aula. Quedaos vosotros. Es que estoy harto de esos que hablan tanto y pontifican acerca de ciertas cosas desde kilómetros de distancia.

Ya sé que toca tener paciencia con estos (…) pero, al final, es que a uno le salen los instintos animales que, por suerte, ha conseguido domar con los años. ¿De verdad alguien se cree que alguno de estos que dicen ciertas cosas tienen la solución de algo? ¿Alguien se cree que los que alegan vocacionalidad docente se largarían del aula para hacer otra cosa? ¿Creéis realmente que si la intención de estos fuera arreglar la educación o dar soluciones reales no lo harían desde dentro del aula? Es que, al final, uno va a creerse que esos que hacen un viaje alrededor del mundo, patrocinado por una multinacional de la telefonía, y que jamás han dado clase, son docentes. Pues, lamento deciros que no lo son. Al igual que yo ahora tampoco puedo considerarme dentro del ramo porque soy, puntualmente, un docente en barbecho. Y, en mi caso, jamás he dicho que lo sea de forma vocacional. Ni mucho menos.

Hartísimo del mantra de aquellos que, curiosamente, solo encuentran defectos en los demás porque, al final, lo de mirarse al espejo, salvo para ver si su look desenfadado queda bien para la entrevista que les va a hacer una entidad bancaria, la ponencia que van a dar delante de unos merluzos o, simplemente, su pinta de hippy de marca, es algo que algunos no se aplican. Por mí, sinceramente, que se vayan a escaparrar. Eso sí, solo les pido que, antes de decir ciertas cosas, reflexiones acerca de qué son ellos. Y ellos, al final, no son más que un producto de una sociedad que prima antes el espectáculo que el trabajo real.

Por cierto, lo de Lidl patrocinando a la experta en «emociones» que, curiosamente, no tiene ni un solo título universitario o investigación seria que avale su experiencia en el campo…

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Doy consejos que para mí no tengo. Yo a esta señora la conocí en unos cursos organizados en mi comunidad autónoma y la verdad, en el primer momento me impresionó, en la segunda ocasión no repetía más que que fuésemos todos a la comuna hippie que se montan en Granada. Desgraciadamente, no solo ella vive del honorable arte del cuento, sino tb otros dos y uno de ellos, el aragonés, se apresuró a dejar el aula que tan maravillosamente bien gestiobaba.

    1. Los expertos terraplanistas y sus palmeros campando en todas las áreas, incluso hasta en el tema del acoso escolar. Así de lamentable.
      Ese segundo que mencionas, enseguida se encumbró a las alturas.
      Demasiado narcisista.
      Firma: UNA DOCENTE.

  2. Hola Sr Jordi.

    Creo que para hacer un artículo, o una entrada de estas característica, al menos tiene que estar informado para no faltar a la verdad, porque lo que usted escribe además de ser un despropósito de mentiras, tampoco demuestra tener mucha educación de esa que usted presume cuando falta el respeto

    Por supuesto que tiene derecho a que le guste o no una persona o el discurso de ella, pero no a tratar así a las personas e insisto faltando a la verdad.

    Empecemos por el final, Lidl, no le patrocina a ella, sino a un encuentro de Gestionando hijos, que es donde ella habla. La segunda mentira que quiero analizar, me parece grave hasta casi para denuncia, es que usted dice que no tiene titulación, quizás estas no las valore, pero tiene magisterio, pedagogía, y psicopedagogía, así como otros títulos post universitarios.

    Sí, un colegio público, le puso su nombre, y por eso ¿es culpable? o ¿está poniendo en duda los procedimientos seguidos por el profesorado, el equipo directivo y todo la administración para hacerlo posible? o ¿simplemente es envidia por su parte?

    En cuanto a la «pasta» en los másteres, vuelve a demostrar su desconocimiento en la materia, y no debe saber cuál es el precio de mercado. Busque cualquier otro presencial, de título propio, con ese plantel de ponentes, y a lo mejor ve, que vuelve a mentir.

    En cuanto a las vocaciones de maestros, que tanto le ha afectado, si usted si la tiene no entiendo por qué le afecta, o ¿¿cree que cualquiera es válido para ser docente??? Que por cierto, se vuelve a equivocar ya que ella es docente, y sigue siéndolo, así que insisto, documéntese antes de hacer este tipo de comentarios gratuitos.

    No hay mucho que decirle más, pero que pena que alguien como usted tenga que recurrir a la falta de respeto y a la mentira para hacerse valer y escuchar. Si no le gusta, perfecto, tiene todo el derecho del mundo, vivimos por suerte en un país democrático, si no está de acuerdo con su discurso, perfecto, tiene que haber todo tipo de opiniones y gustos,… pero por favor ANTE TODO LA EDUCACIÓN Y LA VERDAD.

    GRACIAS

    1. Creo que su «ideología pro alguien» le impide analizar objetivamente la situación. Y si me permite, al igual que usted hace, voy a intentar darle respueta por partes al asunto (también, empezando por el final).

      En primer lugar no veo lógico que determinadas empresas patrocinen determinadas cosas. Yo no vería lo del patrocinio de unas jornadas de eventos saludables por parte de una empresa de comida basura o, yendo más lejos, el patrocinio de unas charlas para dejar de fumar patrocinadas por alguna empresa de esas cuyo logotipo aparece en las cajetillas de tabaco. Pero, vuelvo a repetir, como he hecho en muchas ocasiones, que esto es una opinión personal.

      Las titulaciones cada vez demuestran menos pero, aún así, le recuerdo que un pedagogo (licenciado en psicopedagogía) no es un psicólogo. Tiene otras funciones pero, precisamente, no son las mismas ni el conocimiento aprendido a lo largo de la carrera, tampoco es el mismo. Y no estoy desprestigiando a nadie. Simplemente exponiendo un concepto. Nada que ver un psicólogo clínico con un pedagogo (por mucho psico que pongamos delante). Ni uno sabe de cómo gestionar estrategias de un determinado ámbito ni otro el de otro.

      El nombre de los colegios dependen de muchas cosas y no siempre están relacionados con personas «maravillosas» (léase Francisco Franco, Primo de Rivera o similares). Incluso puede llegar el momento en el que se llame uno Ana Rosa Quintana y, sinceramente, podría salir votado por la comunidad educativa 😉

      Conozco perfectamente el precio de los másters. Otro tema es vender másters de dudosa calidad o basados en investigaciones científicas que no existen para tangar al personal. Hay muchos de este calado. Incluso hay algunos de inteligencias múltiples y reiki. Que se ofrezca, no significa otra cosa que sea una manera de sacar dinero. Si no quiere verlo, pues no puedo hacer nada por usted.

      Lo de la vocación es un tema muy manido del que he hablado en numerosas ocasiones. Uno puede ser muy vocacional y un profesional nefasto. Yo prefiero buenos profesionales a los que les guste su trabajo. No dejaría a nadie ser operado por un médico muy vocacional con nula estrategia con el bisturí. Lo mismo en educación. Y no, no es porque la comparativa pueda hacerse pero, el daño, aunque no se vea al momento (como en medicina), sí que puede existir a medio-largo plazo.

      Finalmente creo que no falto al respeto. Sí que huyo de lo políticamente correcto porque, al final, si uno ve que algo no es lógico debe decirlo. Y a mí, con todos mis respetos a quien quiera trincar con ciertas cosas y a los acólitos que podáis defenderlo, hay cosas que me chirrían y preocupan.

      Saludos y gracias a ti por el comentario.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link