Tú decides

Sí compañero, tú decides acerca de la mayoría de las cuestiones que van a suceder en tu aula y tus estrategias para que tus alumnos aprendan, dentro de sus posibilidades, lo máximo posible. Tú decides acerca del uso o no de libros de texto y de cómo usarlo. Tú decides acerca de si mandas deberes o no. Tú decides acerca de si entregas una programación de cuarenta hojas plagiada de la editorial de turno o te dedicas a ir programando e informando de la evolución de tu asignatura a lo largo del curso.

Fuente: ShutterStock
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No es óbice que la libertad de elección conlleva una gran responsabilidad. A diferencia de algunos que evangelizan y que no deben demostrar ningún tipo de resultado ni lidiar con alumnos, padres o inspección, tú debes ser capaz de ser el mejor profesional posible para lidiar con ellos. Tú decides, por cierto, comprar o no determinados libros de gurús educativos y seguirles manteniendo el negocio. O, simplemente, eliges si invertir tu clase, establecer un trabajo por proyectos o, incluso, utilizar una metodología propia incluso que no esté mediatizada con independencia de los cantos de sirena que suenen más o menos audibles. No es fácil decidir por uno mismo porque ese poder conlleva mucha, muchísima responsabilidad. En tu aula, tú eres el responsable último. No vale escudarse en que la herramienta que has seleccionado no ha sido la adecuada o que, los alumnos no son tan homogéneos como te gustaría que fueran. Tu aula, tu mundo. Tus estrategias educativas, tus resultados. Tu profesionalidad lo primero.

Puedes decidir como he dicho antes acerca de herramientas, de metodología e, incluso, del grado de empatía que vas a tener con tus alumnos. Puedes ser bueno, malo o el típico cabroncete. No es malo elegir pero la responsabilidad de tu elección y de tu manera de ser va a tener mucho que ver con tu facilidad de lidiar con tus alumnos. No valen las filosofías baratas que, por cierto, puedes comprar. No vale el buenismo educativo que, a pesar de que lo elijas, se te desmonta a los cinco minutos en una clase. No vale tampoco el grito continuo ni el avasallamiento para infundir miedo aunque puedas decidirlo libremente. Es tú decisión. Tus decisiones.

No hace falta elegir algo y seguir con esa elección a pesar de que veas que no funciona. Las decisiones y elecciones pueden modificarse al segundo. Eres tú. Te lo vuelvo a repetir. No son tus compañeros, ni Ken Robinson, ni César Bona, ni Telefónica o Microsoft. Es decisión personal y profesional. Un buen profesional es quien sabe elegir entre las diferentes opciones. Un buen docente es quien consigue resultados con esas decisiones que toma un día sí y al otro también.

Lo fácil es no decidir y vivir a remolque de la situación pero creo que es algo que no se merecen nuestros alumnos. Nuestros alumnos se merecen que tomemos decisiones y asumamos la responsabilidad de las mismas. En caso contrario, lo único que estamos demostrando es que somos muy malos profesionales. Prefiero un docente que se equivoque tomando sus propias decisiones, que uno que no decida nada y se deje llevar por la inercia. Eso le hace grande. Eso, sinceramente, es lo que conforma a un buen docente. Lo demás, peccata minuta.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
    1. A veces los equipos son tan castradores por su incapacidad para intentar algo nuevo que mejor ignotarlos. Una de las características de este país es que estamos dispuestos a cargarnos al que dice que es capaz y ademàs lo demuestra, por ejemplo Isaac Peral.

    2. Dependeria de tu equipo de trabajo, las estrategias y responsabilidades que les toque asumir. No basta con buenas ideas si no existe el compromiso de apoyar y realizar la actividaf

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