Un hedor insoportable

¿Sabéis qué sucede cuándo os cortan la luz después de aquel asesinato selectivo del suegro o la suegra que, con todo el esmero del mundo, habéis empaquetado y guardado en el congelador? Pues sí, que hace un hedor insoportable y que obliga, para mantener en secreto lo sucedido, a hacer acopio de determinados perfumes o eliminadores del olor. Pues lo mismo está sucediendo últimamente en los medios, las redes y, ya no digamos a estas alturas, en los comentarios de bar entre aquellos que, mientras se rascan el culo por debajo del pantalón, se sacuden los testículos con fruición o, simplemente mueven el palillo en su boca mientras miran su partido de fútbol, se dedican a despotricar de los docentes. Ya sabemos lo que jode para algunos tener a sus hijos en casa. Es lo que tiene esa maternidad o paternidad a la fuerza. Bueno, eso mezclado con esa conciliación familiar que dista mucho de existir, hace que el cóctel sea más que explosivo.

Fuente: ShutterStock

Entre los cuñados «naranjas» que postulan que si llegan a La Moncloa van a hacer julio lectivo para poder conciliar la vida laboral de los padres hasta llegar a aquellos que, lamentablemente, hablan de lo vagos que son los docentes, hay un largo camino de baldosas montadas por alguna de esas empresas cuyo único objetivo es el trinque, que llevan directamente a la culpabilización del docente de todos los males del mundo mundial. Bancos, empresas de telecomunicaciones y, cómo no, algunos amantes del periodismo basura que, últimamente, nos ilustran con titulares tan maravillosos como los que dicen «que los que se decantan por la docencia son los alumnos menos brillantes» (fuente). Añadamos a lo anterior el cuñadismo habitual y ya tenemos el olor nauseabundo necesario para que sigan acudiendo cada vez más carroñeros. Haría gracia si no fuera tan triste el asunto porque, al final, este tipo de persecuciones sin cuartel acaban produciendo discursos que demasiados se tragan. Más aún los más incultos o aquellos que, lamentablemente, han priorizado su ideología frente al sentido común. Si los míos dicen que los profesores son unos vagos, ¿por qué voy a cuestionarlo? Es como aquel que sabe más que el médico y se equivoca con la dosis de Paracetamol. Ya si eso podría equivocarse más a menudo. Total, una vez incinerados determinados personajes no se nota demasiado el olor. Bueno, más bien nada.

Se podría llegar a fundamentar todas las argumentaciones para luchar contra esta campaña de acoso y derribo al profesorado. Algunos podríamos contraponer a cada una de las noticias, manipuladas y cocinadas, la realidad de lo que sucede en nuestras aulas, lo complejo que es dedicarse a la docencia, la falta de recursos o, el ver cómo se trabaja de forma habitual muchas más horas de las que marca ningún tipo de contrato. Eso sí, siempre va a haber el típico que te va a sacar ese caso aislado para validar sus argumentos. Un caso que, en algunos casos se remonta a cuando las ranas aún tenían pelo. Y si no siempre queda la opción de usar sesgadamente o, directamente manipular, alguno de esos sueños producidos después de uno de esos días en los que todo sale mal. Es que no hay nada mejor que culpabilizar a los demás de lo mal que está uno. Lo de buscar enemigos mola. Más aún si tengo algunos compañeros para hacerlo. Aporellismo lo llaman algunos aunque creo que la RAE no lo recoge.

Huele mal el asunto. Hiede más bien. Hoy seguro que toca al típico cuñado hablar de las largas vacaciones de los docentes, de la extinción de los dinosaurios por culpa de esos maestros que no saben hacer bien su trabajo o, por qué no, la necesidad de achacar al profesor de Matemáticas que la Selección pierda. Es lo que tiene el mezclar interesadamente las cosas. Es lo que tiene ser tan (…) para creerse acríticamente lo que les dicen y más si se ajusta con lo que unos quieren oír.

Harto de la campaña. Harto de medios amarillistas. Harto de cuñados y cuñadas. Harto de tipos y tipas que dicen ciertas cosas y acaban convirtiendo en un estercolero todo lo que tocan.

Claro que hay muchas cosas que cambiar en la educación y, seguro que hay docentes que no hacen su trabajo pero, de ahí a este tipo de generalizaciones interesadas que se están difundiendo últimamente...
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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