Un ornitorrinco con máster

Voy a ejercer un poco de principio de autoridad y comentaré, desde el lado de la barrera que, en ocasiones se desconoce, los motivos por los que afirmo que en nuestro país cualquiera puede sacarse un máster. El tema del ornitorrinco no sé si chocaría con algún principio legal que impidiera que se matriculara y los diecisiete años de promedio de vida impediría, quizás llegar a lo anterior, pero si se pudiera… estoy convencido de que podría tener un maravilloso máster.

Fuente: https://infoanimale.net

En primer lugar os confesaré, aunque algunos ya lo sepáis, que el fracaso escolar debido al contexto educativo es prácticamente inexistente. Hay circunstancias que, en principio se deben a cuestiones sociofamiliares y entornos donde se mueven nuestros alumnos, que hacen que un alumno no consiga acabar sus estudios. Sí, hay chavales que repiten en Primaria pero ahondando en sus circunstancias familiares, encontraremos la causa de esa repetición. Y no, no tiene que ver con los alumnos y sí con su familia o situaciones. Ya, seguro que ahora me vais a decir que conocéis algún caso de alumnos que repiten por no poder ir a clase (enfermedades largas, etc.) pero creo que si los padres se preocupan por ellos los chavales y, aún más con la colaboración de sus maestros, acaban aprobando. Se aprueba incluso sin ir a clase si está justificado médicamente. Incluso hay servicios educativos en los hospitales para enfermos de larga duración. Así que, no me vengáis con ninguna excusa. Antes de llegar a la ESO la repetición jamás tiene que ver con situaciones del alumno. Ni aquellos alumnos que tienen necesidades educativas especiales porque, todos los orientadores con sentido común, recomiendan que sigan el aprendizaje con sus compañeros a pesar de sus déficits en el aprendizaje.

Cuando se llega a la ESO el tema empieza a cambiar. Aumenta el porcentaje de alumnos que repiten (bueno, en los centros públicos porque en los privados ese porcentaje es prácticamente cero) y, siempre sigue siendo por causas externas al alumno. Incluso en Secundaria tenemos mucho margen de maniobra, salvo algún sádico que se empeña en que su asignatura no se la saquen, para adaptar las notas a nuestros alumnos. Hemos de reconocer que si un alumno trabaja en el aula no se le suspende. Menos aún si su comportamiento es el adecuado. Cuántas veces hemos oído que «vamos a aprobar a este alumno porque no llega pero se porta bien y trabaja». Cuántas veces se le ha aprobado en la evaluación final. Casi siempre. Por cierto, en la ESO también tenemos las notas fantasmas de ese alumno que no ha ido nunca a religión pero que aparece con un diez en el boletín. Algo que me he encontrado en TODOS los centros en los que he trabajado. Y han sido unos cuantos. Ya vemos que, al final, la ESO se la sacan todos. Todos salvo los de determinadas etnias que obligan a muchas de sus hijas a casarse a los dieciséis, a los que por motivos religiosos dejan de estudiar o, simplemente, a aquellos que en casa han pasado de ellos durante toda su vida y, en lugar de preocuparse por ellos les han dejado tirados en la calle desde pequeños, sin ningún tipo de control en casa y que, al final, acaban abandonando los estudios. Una lástima que la familia marque tanto en el futuro de sus hijos. Eso es algo sobre lo que deberíamos actuar y, no sé por qué motivo, no se hace. Hay padres que merecen tener retirada la patria potestad. Hay chavales que podrían salir adelante si vivieran otra vida. Qué duro es ver cómo la mayoría de alumnos que abandonan, si rascamos un poco, lo hacen porque su vida ha sido siempre muy complicada. Qué pena.

Sacarse la ESO es factible para todo el mundo. Los regalos también existen. Ahora bien, qué hacemos con el Bachillerato donde se exige un poco más al alumno. Ahí ya entran otro tipo de variables. Pues bien, hay dos opciones básicas… o bien irse a determinados centros educativos que regalan ese título (no hace falta dar nombres porque, incluso hay foros de internet en los que se mencionan), o bien optar por la vía B de un ciclo formativo de grado medio, con curso puente (que también ofrecen en algunos lugares) para continuar en un grado superior que permite el acceso a la Universidad. Sí, también hay centros educativos que, a un determinado precio, regalan esos títulos. Algo que también sucede en algunos centros públicos con déficit de alumnos para evitar que les cierren el ciclo. Se les insinúa el aprobado. Me acuerdo de un compañero que acompaño a sus alumnos a unas pruebas de acceso para acceder a un ciclo formativo (no tenían la ESO) y en el lugar de examen les dijeron que si se matriculaban de uno de los ciclos que se ofertaban en el centro examinados no tendrían problemas para sacarse esa prueba.

Ahora vamos a la clave de todo… el Selectivo. Esa prueba que tanto molesta a algunos centros educativos que regalan notas. Bueno, tampoco tanto porque es relativamente sencillo sacar un cuatro y hacer media. Además, si uno tiene dinero, la media no es importante porque puede llegar a estudiar medicina por unos cuantos miles de euros en alguna Universidad privada que ofrece (y, en ocasiones regala) ese título. Ya veis pues que tampoco es demasiado importante el esfuerzo en los estudios. El dinero manda.

Pero, ¿qué pasa cuando uno tiene su título de grado y quiere optar al máster? (sí, Bolonia solo ha servido para degradar la Universidad española y convertirlas en un enorme sacadinero). Pues que tiene varias opciones… o bien presencial, o bien a distancia sin ni tan solo tener que presentar el TFM. Hay Universidades a distancia que permiten hacer todo el máster online y el trabajo final lo puedes comprar por internet. Claro que hay páginas en las que te ofrecen ese título. No es tan difícil. Eso sí, siendo tan fácil, aún hay algunos que quieren complicarse la vida usando sus influencias políticas para que se lo regalen. Con lo fácil que es tener un máster si uno tiene dinero y busca un poco por internet…

El problema de lo que expongo en el artículo es que hay miles de personas en nuestro país que nos hemos sacado el título universitario con esfuerzo, muchos con situaciones familiares complejas y que, en los últimos tiempos, parece que todo se haya desprestigiado tanto que hasta el ornitorrinco de familia adinerada pueda sacarse cualquier cosa. Y eso, al final, acaba perjudicando a toda la sociedad y desprestigiando a los centros educativos de nuestro país y a sus docentes que, en la mayoría de casos, hacen muy buen trabajo.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
    1. Una mala financiación de la Universidad pública y la necesidad de las privadas de sacar el máximo beneficio está llevando a situaciones como la actual. El modelo universitario debe cambiar y con Bolonia nos la colaron bien. Otra cuestión es a quién le interesa cambiarlo y a quién mantener el statu quo. Y aún a pesar de todo, en las Universidades públicas (también en las privadas) hay muchos docentes que hacen muy buen trabajo, alumnos que aprenden y, por suerte, menos corrupción de la que últimamente estamos viendo aunque, lamentablemente, es un modelo que fomenta la endogamia y el nepotismo.

      Un saludo.

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