Un post acerca de temas educativos con el que, seguro, no ofenderé a nadie

Estoy convencido de que soy capaz de escribir un post acerca de temas educativos en el que todos vamos a estar de acuerdo. Un post en el que es imposible que aparezca el típico «ofendidito» que, por lo visto, aparece después de todos mis artículos. Eso sí, lo único que exijo es que, como mínimo, uno se haya leído hasta el último punto con el que voy a finiquitar el «experimento».

Fuente: https://theobjective.com

Vamos a ello y a intentar disfrutar, mientras escribimos, del proceso de traslado de ideas a cerebro, posteriormente a manos que, pulsarán las teclas y, por arte de magia, harán aparecer el texto en mi ordenador. Lo siento, he dicho que es por arte de magia y no quiero ofender a los magos. Es gracias a los que han conseguido el milagro de que, mediante ciertos elementos electrónicos, pueda darse lo anterior. Veis, ya la he vuelto a cagar. He hablado de milagros como reducción banal de un trabajo técnico y no quería, en ningún momento, ofender a aquellos que creen en los mismos. Lo siento. No volverá a suceder.

Los alumnos son la parte más importante de la educación. Son aquellos que deberían ser protegidos y dotados de recursos más que suficientes para que, cada vez les fuera más fácil el aprender. Vuelvo a pediros disculpas. No es cuestión de recursos, es de cómo gestionarlos. Y la libertad de la educación sé que no es de los alumnos. Es de los padres porque, quiénes saben mejor que ellos qué necesitan sus hijos. Vamos a cambiar de tema, porque seguro que también abro un círculo de «ofendiditos» entre los que desean tener sometidos a los alumnos al dictado absolutista del docente. Olvidad lo que llevo dicho hasta ahora.

La filosofía y el latín son imprescindibles para configurar una sociedad mucho más justa y leída. Apostar por las humanidades es la clave. Saber gestionar el pensamiento crítico desde la propia raíz de ese tipo de asignaturas es algo que todo el mundo tiene más o menos claro. Ostras, ahora me acuerdo de algunos que dicen que la educación debe adaptarse al mercado y que, lo más importante es la tecnificación de la enseñanza, reconfigurando y eliminando aquellas enseñanzas que no son útiles para el mundo empresarial. Tenéis razón. No puedo abrir este melón porque, las posturas son tan enfrentadas que no hay posibilidad de acuerdo. Y, como he dicho al principio, estoy intentando escribir algo en lo que estemos todos de acuerdo. Ya veis que tampoco he entrado en el tema de la religión en la escuela ni, en que haya chiringuitos que hagan negocio con dinero público con la educación. No he dicho nada. Borrad de vuestras mentes la última frase. No puedo ser mordaz con algo tan serio.

A ver si puedo negociar con vosotros la existencia de técnicas específicas para mejorar la atención de los alumnos. Nadie se va a ofender si digo que, por ahora, no existe el concepto de la educación ni que, por desgracia, la meditación plena, sirve de mucho en nuestros alumnos. Bueno, seguro que algunos os vais a ofender pero os prometo que creo en el poder de la mente. Además, seguro que la telequinesia se produce en un par de generaciones. ¿Qué ya existe? No voy a entrar en el debate. Revisado lo que he dicho en este párrafo, me desdigo de todo. No hay ni metodologías fantásticas, podemos extrapolar directamente estudios neurológicos a la educación y, ponerse a estudiar haciendo el pino, ayuda a que el aprendizaje se asimile mejor. Disculpadme la ironía. No quería serlo. Merezco ser castigado. Os pido disculpas a todos. No es mi intención, ni quiero herir a nadie.

Google es maravilloso para ser usado en el aula. Dar los datos de nuestros alumnos es un bajo precio por todo lo que ofrece. No, Google es el mal absoluto. No puede haber matices porque los matices también generan «ofendiditos». Vamos a dejarlo porque, hablar de multinacionales y de su impacto en educación, es un tema muy controvertido. Seguro que Apple y Google certifican mejor a los docentes que una titulación de Magisterio o una Licenciatura en algo. Ya sé que algo suena despectivo. El típex. Coño, dónde he dejado el típex. Soy un puto machista. Hablo solo de aparatos genitales femeninos. Además, me estoy dando cuenta de que, por desgracia, no he usado el lenguaje inclusivo. Y si lo uso seguro que algunos me llaman nenaza. Lo doy por imposible.

Me gustan los sugus de piña. Es que, al final, va a ser lo más fácil. Aún así, mucho me temo que haya alguno que se ofenda. País. Qué país. Bueno, para un catalán, mejor no abrir el tema del país. Paso de escribir ni una sola línea más que, al final, me van a llover hostias por todas partes. Y con razón. Es que me lo merezco por intentar algo imposible.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Estimado Jordi Martí, eres la persona más inteligente que he visto en educación en mucho tiempo, llevo 37 años como docente y he conocido y he leído a muchas personas relacionadas con el entorno educativo. Super enhorabuena! Disfruto y aprendo con tus posts cada día. Muchas gracias!

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