Un resumen de otro curso atípico

Hay cuestiones que no entiendo y que, por desgracia, siempre acuden a mí a estas alturas de curso cuando te pones a reflexionar acerca de qué podrías haber hecho, qué has hecho y, finalmente, analizar los motivos por los qué has hecho una cosa u otra. Este curso, al igual que otros cursos anteriores, me lo he planteado y, como hago habitualmente en este blog, voy a compartirlo con todos vosotros. No es nada más que una memoria que ningún inspector va a leerse y, por desgracia, nadie va a plantearse hacerlo más allá de algunos que tengan un poco de morbo para saber qué ha hecho este tipo en su aula y con sus alumnos. La verdad es que ha sido un curso de sensaciones agridulces. Supongo que como todos. Más aún aquellos que, por ya no sabes qué vez, dejas de lado tu materia para volver a lidiar con grupos y asignaturas que nadie tiene claro cómo dar, que dependen mucho del factor humano y del interés que ponga el centro en el que recales en potenciar esos estudios y, por qué no decirlo, de la suerte. Sí, dar clase y que te salga bien también, aparte de la planificación y/o gestión del aula, motivaciones intrínsecas de los alumnos, contextos sociofamiliares y un largo etcétera de parámetros más o menos controlables, tiene una gran parte de suerte.

Fuente: ShutterStock

Ya es el segundo curso repitiendo en el mismo centro y pudiendo trabajar conociendo mejor el terreno en el que te mueves. Sí, para aquellos que plantean que la movilidad del profesorado es positiva, me gustaría recordarles que ningún proyecto educativo puede dejarse al albur de más azares de los que tocan. Esto de pedir que cada curso los docentes se muevan, sin plantearse la posibilidad -y no por cuestiones de elección directa del director como se hace en Cataluña- de poder continuar en determinados proyectos es contraproducente. Bueno, también es contraproducente el crear ficticiamente proyectos en los centros para conseguir permanecer en ellos. No, para continuar en un lugar sin el procedimiento que, nos guste más o menos existe, como es el concurso de traslados, debería plantearse el objetivo de dicha permanencia. Y no, no es cuestión de ser mejor o peor docente. Es cuestión de adaptarse mejor o peor a un modelo de centro. A mí, reconozco que me van más los centros pequeños pero también hay otros a los que les gusta más centros donde, el tema de gestión de los mismos sea más impersonal. Sobre gustos…

Pero ya me voy por las ramas. Vamos al tema sobre el que me apetece escribir hoy: hacer un resumen de este curso que ya, por lo que queda, puedo decir que a nivel de dar clases está prácticamente finiquitado. Un curso en el que se empieza a oler el trabajo que han hecho los alumnos estos dos últimos años y, por qué no decirlo, totalmente satisfactorio a nivel del porcentaje de alumnos que van a acreditar la ESO, además de conseguir su título de FPB, después de pasar por sus prácticas. Prácticas en las que, por lo visto, a algunos ya se los querían quedar pero han preferido -y creo que con buen criterio, pero les he dicho que hicieran lo que consideraran- continuar sus estudios en los ciclos de grado medio. Unas quince horas con primeros y segundos de grupos que, curiosamente, no son muy bien valorados por parte de los docentes y que creo que deberían ser de obligado paso para todos los profesionales. No todo es dar clase en bachilleratos filtrados o tercero y cuarto de la ESO, con alumnos sin problemas y que quieren, en cierta manera, aprender de forma reglada. Hay grupos en los que se debe trabajar de otra manera. Grupos en los que, a veces, lo menos importante es la cantidad de contenidos. Bueno, eso y la obligatoriedad de prescindir del libro de texto hace sacar lo mejor y lo peor de la profesionalidad de algunos. Te equivocas, aciertas y te vuelves a equivocar. No, no creo que me haya salido todo bien e, incluso, creo que he cometido muchos errores este curso que, quizás, sean más debidos a la falta de alguien que sepa dar unas directrices claras sobre qué supone la FPB más que hacer su desarrollo curricular sin pensar en esos alumnos. Bueno, seamos claros, el que me diga que ha seguido el currículum a rajatabla en FPB, o miente como un bellaco o, simplemente, ha sido incapaz de darles lo que necesitan esos chavales. Y esos chavales necesitan sentirse útiles porque, desde hace demasiado tiempo, el sistema se ha despreocupado por ellos. Salvo, como he dicho, en centros «familiares» donde se les ha tratado siempre como personas conociendo todas sus casuísticas y consiguiendo -sí, esto es un mérito del centro, no de nadie en particular- que se sientan útiles porque, no hay nada peor que darlos por perdidos. No están perdidos. Necesitan otra cosa. Otra cosa que tampoco es una ONG. Ya entendéis a qué me refiero.

Los de segundo han trabajado de forma más teórica este curso, además de tenerlo partido por las prácticas. El curso pasado montaron su aula (la que han heredado los de primero) y, sin ningún tipo de material, han conseguido que un centro, mal dotado como demasiados de los de la Comunidad Valenciana, tenga posibilidades infinitas para hacerse cosas diferentes. Lo conceptual dio paso a la práctica y creo que ha sido un acierto. Los de primero siguiendo la trayectoria aunque, ni son el mismo grupo ni funcionan de la misma manera. No es ni mejor ni peor, es simplemente adaptarte a que, al igual que no hay dos alumnos iguales, no hay dos cursos en los que puedas hacer lo mismo y tengas las mismas posibilidades de éxito. Quizás toque también renovarme y enviar a otro docente de «la casa» para llevarlos. Creo que sería positivo aunque, en caso que no sea así, ya tengo en mente a qué vamos a jugar el curso que viene al haberse finiquitado ciertas cosas (impresión 3D, robótica, gestión de antenas de telecomunicaciones, creación de drones y un largo etcétera de cosillas que se me pasan por la cabeza). Y no, para aquellos que os penséis que sé mucho… la verdad es que no tengo ni idea de muchas cosas y aprendo con ellos. Sí, puedo permitírmelo en esos grupos. No es innovación, es adaptación. Seamos sinceros, la innovación no existe porque el reto es hacer a diario, equivocarse y rectificar hasta hallar algo que funcione. Más aún en grupos donde el aburrimiento no se ha aprendido y los proyectos deben ir cambiando más rápidamente que en otras etapas educativas. Lo importante no es que sepan mucho, es que tengan hábitos de trabajo. Lo importante no es que hagan muchas cosas, es que las hagan bien.

Lamentablemente este curso he tenido dos grandes fiascos. Uno por culpa de dar una asignatura como Iniciativa Empresarial que creo -y ya es una cuestión ideológica- que no debería existir en el currículum por sus connotaciones. Y otro por no saber gestionar bien la Tecnología en un grupo de PMAR. La verdad es que he ido dando bandazos en ambas asignaturas y creo que, salvo detalles que han aprendido los de Iniciativa como algunas otras cosas los de Tecnología me ha faltado bagaje para hacerlo mejor. No ha sido sólo falta de bagaje, ha sido que no lo he preparado bien. Sí, me he equivocado. Al final creo que podría haber enfocado de otra manera, especialmente el tema de la Tecnología porque es mi materia, y me he dejado llevar por la improvisación. Algo que no ha funcionado porque, ni yo tenía claro cómo gestionar ese grupo ni, por desgracia, hay ningún tipo de lugar donde poder acudir para saber cómo hacer las cosas en esos grupos que se han creado con el culo, sin consultar a los profesionales y, desde un despacho donde los que hay nunca han pisado esas aulas ni cuentan con las características de esos alumnos antes de ponerse a redactar articulado legislativo auténticamente nefasto.

Otro curso atípico en la Comunidad Valenciana. Y, ahora, por lo visto van a ser muchos más ya que han tenido la mala suerte de adoptarme para siempre. Bueno, nunca puede decirse para siempre 🙂

No, no me voy a poner nota en mi evaluación porque, creo que los que deben ponerla, ya intuís quiénes son.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Pues no, no he seguido el curriculum de FPB a rajatabla. Y añado, estos alumnos no son tan apáticos, simplemente necesitan otras cosas. Seleccionar la materia ya adaptarla y explorar un poco sus intereses. Y, sorpresa, un día les pones un video de un tema y a la semana siguiente te hacen preguntas sobre el tema porque han visto más video del tema. Suerte, si, pero la suerte hay que buscarla.

    1. Toda la razón Víctor en lo que comentas. Ni son tan apáticos ni necesitan seguir el currículum a rajatabla. Con ellos necesitamos trabajar de otra manera y, en este caso no es algo que sea producto del imaginario popular: es la simple verdad. La suerte se debe buscar -no sólo en estos grupos- y, a veces (más de las que pudiera parecer en un principio), la encuentras. Eso sí, sigue sorprendiendo la cantidad de docentes que huyen de este tipo de grupos aunque debo reconocer que les entiendo. No es fácil trabajar con los mismos porque no son grupos «normales». Y no, no lo digo en sentido peyorativo ni mucho menos.

      Un saludo y gracias por comentar tu experiencia.

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