Una simple tiza puede ser la mejor herramienta educativa

No uso libro de texto. No tengo conectividad en mi centro que me permita montar espacios virtuales para colgarles el material a mis alumnos. No tengo, en ocasiones, ni tan sólo un aula para dar clase. Y, a pesar de ello, intento que mis alumnos aprendan. Bueno, más bien intento gestionar el aprendizaje de los chavales sin tener en cuenta la herramienta.

Fuente: http://www.once.es
Fuente: http://www.once.es

Cuando uno justifica su inanición por la inexistencia de determinados recursos hay algo que chirría. Si un docente no es capaz de gestionar su aula con independencia de los recursos de que disponga, es que quizás alguno se ha equivocado de profesión. Si no hay recursos, uno los busca. Si no hay posibilidades, uno intenta que existan en un futuro pero, no por ello deja de ejercer su función principal. Y su función es la de dar clase. Su función es la de gestionar aprendizajes. Su función es la de conseguir que los veinte o treinta alumnos que tiene delante al acabar su clase tengan algún tipo de conocimiento más. Y no hablo sólo de conocimientos teóricos.

Una tiza sale muy barata. Tener a docentes que entran con las manos en los bolsillos debería ser lo deseable. No es sólo la necesidad de recentrar el objetivo básico de la Educación, es la necesidad de volverse a encontrar con uno mismo. Y, sinceramente, volver a los clásicos puntualmente, a veces te hace volver a pensar en lo que supone tu trabajo. No es despreciar la tecnología, es considerar la herramienta como un simple recurso para ser usado en el aula. No necesitamos PDI ni tabletas, con una simple tiza -va, pongamos una pantalla blanca de esas para usarse con rotulador para esos que, curiosamente, han adquirido una alergia a la tiza- se puede trabajar por proyectos, hacer Flipped Classroom (si se ven los vídeos en casa, para qué demonios queremos tecnología en el aula) e, incluso, gamificar con la gestión de insignias en papel a los chavales. Poder prescindir de la herramienta se hace necesario. Poder usar o no una determinada herramienta porque nos facilite nuestro trabajo, mejore el aprendizaje de nuestros alumnos y, no sea el núcleo de nuestra labor docente, es la clave. No por usar un libro de texto más o menos digitalizado hace que nuestros alumnos aprendan más. Que sí, que si tenemos disponibilidad de herramientas y, especialmente conectividad, podemos hacer muchas más cosas pero, sinceramente, que nos obliguemos a depender de eso es un error.

No lo sé, quizás es que al dar grupos en los que lo que me interesa es potenciar determinadas competencias muy poco básicas y, estar cansado de depender de que funcione o no internet o ver cómo se usa en la mayoría de ocasiones, hace que me lleve a plantear si no estaremos convirtiéndonos en esclavos de la herramienta. Sí, es muy bonito quejarse -y con razón- de que no tenemos proyector en el aula, no funciona internet o, nuestros alumnos no disponen de iPads para fomentar su creatividad y poder llevarles un nivel más allá de lo humanamente posible aunque, la verdad es que, sinceramente, si uno no puede considerar una simple tiza, unos colores y un simple boli como una fantástica herramienta, creo que estamos cometiendo un error.

La innovación no vendrá de la herramienta ni, tan sólo de una metodología que requiera ser estandarizada. La innovación en mayúsculas, al igual que la mejora educativa, vendrá de reconsiderar la finalidad de nuestro trabajo como docentes y priorizar lo que necesitan nuestros alumnos.

Una aclaración sobre el artículo: no es una crítica a la necesidad de disponer de equipamiento tecnológico o de conectividad en los centros. Se trata de reflexionar acercad de qué uso estamos dando al mismo y la dependencia que, como profesionales de la educación, nos está generando ese tipo de recursos que, habitualmente, se usan en la mayoría de aulas. A veces, sinceramente, da la sensación que nos hayan convertido en yonkis de determinadas herramientas educativas y no sepamos salir de ahí.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

1 Comment
  1. Estimado Jordi:
    Leo algunos de tus escritos, me resultan interesantes y me ayudan a comprender mejor este medio educativo en el que trabajamos. Te agradezco el esfuerzo y me voy a permitir darte dos impresiones propias, una global y otra concreta de este escrito.
    Echo en falta un equilibrio entre crítica (constructiva, no eres un ejemplo de crítica sin solución) y guía sobre cómo hacerlo correctamente. Creo que el profesorado necesita más ánimo que desánimo y leerte a veces es un poco desalentador (dejando claro que casi siempre comparto lo que trasladas en tus entradas). Ojo, es sólo mi punto de vista, y soy el primero que ha recibido esta crítica alguna vez, es un medio que está muy esquilmado y no es fácil salir de la crítica hacia tanto sinsentido.
    Sobre la entrada concreta en la que comento, no estoy del todo de acuerdo. Está claro que no hay que atarse a la tecnología, pero el problema es que sitúas el uso de la tecnología en el de una herramienta para mejorar (o simplemente cambiar) la forma en la que hacemos las cosas. Mi idea es que el mundo que vivimos está en un momento similar al de la aparición de la imprenta, está cambiando el medio social a través de la tecnología y es necesario trabajar para encontrar la buena línea. La gente se tira de los pelos ante la idea de que leer ya no es tan necesario pero es una expresión cierta, el menos leer en la forma que nosotros hemos leído. Actualmente los niños leen de otra forma, con informaciones más concretas, inconexas y sesgadas. Podemos empeñarnos en cambiar eso pero tiene pinta que no va a cambiar y yo personalmente apuesto por buscar un poco de sentido a este cambio. Por ello para mí un medio tecnológico es un reflejo de la sociedad que habitamos, no una evolución de la tiza. Ambas cosas deben coexistir, igual que coexiste la memoria y la información escrita. Sin medio tecnológico es complicado que estemos enseñando todas las competencias que neceistarán nuestros alumnos en el futuro.
    Por otra parte estoy de acuerdo totalmente en que no tener un medio tecnológico no puede ser excusa para intentar sacar el máximo de cada una de las clases de un docente y además opino que los docentes tienen el deber de buscar un medio mejor para sus alumnos, con o sin apoyo de la administración.
    Un saludo, ánimo con el nuevo curso, seguiré leyendo en las sombras 🙂

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