Verdades, mentiras y estadísticas

La cita que da origen al titular del artículo procede, supuestamente, de Winston Churchill. Éste político británico fue el primero que cuestiono de forma abierta los resultados estadísticos. Estadísticas que, por cierto, siempre pueden interpretarse bajo diferentes ópticas. Estadísticas en las que se basa gran parte de la investigación educativa. Falsas correlaciones que se venden mediáticamente como verdades incuestionables.

La estadística es la homeopatía de la sanidad. Ningún valor más allá del que uno quiera darle. Autosugestión en creer que unos determinados datos, interpretados según la óptica de quien los analiza y presenta, representan la realidad de lo que está sucediendo en un determinado ámbito. Datos tomados como religión por más de uno. Datos que sirven poco más que para rellenar sesudas investigaciones y resumirlos en las páginas de alguno de estos folletines (revistas, diarios o blogs) que tanto gusta ojear al personal.

¿Por qué las estadísticas son falsas? Pues porque son interpretables. Ayer mismo me llego un gráfico que establecía la correlación entre el precio de las patatas fritas y la cantidad de personas que morían por haberse caído de su silla de ruedas. Una correlación perfecta (de esas de más del 95%) que permitiría inferir que el aumento del precio de las patatas fritas implica que más gente muera por caer de su silla de ruedas.

Fuente: https://twitter.com/realfatapollo
Fuente: https://twitter.com/realfatapollo

Lo mismo podríamos interpretar cuando hablamos de otros datos que nos venden como verdades absolutas. Cuestionando hasta el infinito si la relación que se establece de causa-efecto es real. ¿Por qué no cuestionar que el porcentaje de personas que mueren al volante es mayor en el caso de que se lleve cinturón? Según la DGT uno de cada cuatro muertos en accidente de tráfico de este último año no llevaba cinturón. Ello, usando simples cálculos estadísticos, nos permitiría deducir que llevar cinturón aumenta, en caso de accidente, las probabilidades de fallecer. ¿No sería factible establecer la relación anterior? ¿Estoy mintiendo a la vista de los datos?

Los datos son objetivos pero la interpretación que uno hace de ellos demasiado parcial. En el ámbito educativo pasa exactamente lo mismo… interpretaciones sesgadas para que se acomoden a las necesidades de cada uno. Estadísticas representadas en curvas o tablas de bonito diseño que no permiten ser usadas por tratarse sólo de estadísticas. Estadísticas que, como sucede habitualmente, son mentiras envueltas en una falsa verdad que se usan de forma interesada.

Hay verdades, mentiras y estadísticas. Usar las estadísticas como verdad absoluta en un ámbito tan azaroso y cambiante como el educativo es mentir a la sociedad. La estadística es sólo un engranaje más del mecanismo mediático de la mentira. Por suerte siempre habrá alguien que, más allá de esa estadística, se plantee mirar las cosas con cierta objetividad (siempre subjetiva ya que depende el punto de vista del observador).

Estoy convencido de que el sistema educativo de nuestro país está en problemas. No necesito ninguna estadística que me lo diga. Ni tan sólo a nadie que me hable de soluciones basándose en la interpretación de las mismas.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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