Vergüenza ajena

Estupor. Quizás más que estupor, deba considerarse como una mezcla entre hastío y vergüenza ajena. Esta es la sensación que me da el artículo de opinión de la directora del IES Virgen del Remedio de Alicante para justificar que se retractara de una decisión que había tomado, debido a las altas temperaturas que están sufriendo los alumnos estos últimos días en la Comunidad Valenciana, que hacen alcanzar temperaturas superiores a los 30 grados en las aulas.

Fuente: La Wikipedia
Fuente: La Wikipedia

Esta directora, a la vista de las temperaturas que se estaban dando en su centro educativo, superiores a lo que es admisible para el correcto desarrollo de la actividad educativa, tomó la decisión de suspender las clases. Una decisión valiente que demostraba la alta consideración que tenían sus alumnos para ella.

Antes de llegar las nueve y media de la mañana las temperaturas en las aulas eran ya superiores a los 30 grados y las temperaturas en los patios eran aún mayores.
Mandar a casa a los mayores de edad, que es lo que hicimos, no solucionaba nada ya que muchos de ellos ( ciclos y bachillerato de artes fundamentalmente) vienen de otros pueblos y temían tener que venir y volverse en cuestión de una o dos horas durante toda la semana con el gasto que eso supone.
Retener a los pequeños en el patio y permitirles hidratarse y jugar, que venga el que crea que los puede mantener quietos bajo el tórrido calor techado o no, era una medida aún más injusta ya que algunos no acababan bien parados, sus padres al recogerlos me reprochaban su estado, con razón, y me animaron a que no les obligara a asistir a un instituto sin condiciones , no digo ya de ofrecer un servicio académico, sino sin condiciones de garantizar un estado saludable.
Así las cosas tomé la decisión de suspender las clases hasta el lunes con sendas comunicaciones argumentadas a la Dirección Territorial y esperando que su contestación ratificara mi medida.

Lamentablemente, desde Dirección Territorial le comunicaron que había de retractarse de esa decisión y volver a retomar las clases con el riesgo que ello suponía para los alumnos (sí, dar clases a 30 grados puede suponer un riesgo para la salud y, es por ello, que la inspección de trabajo considera que a más de 27 grados no se puede trabajar). ¿Qué es lo que uno puede esperar de alguien que se supone que trabaja para el bien de los alumnos del centro que dirige? Una oposición frontal a ese requerimiento. Una celebración de un Claustro extraordinario para que se viera que los docentes del centro están con ella. Una reunión con el AMPA para granjearse el apoyo ante esa lógica decisión. Llamadas a sindicatos, a partidos políticos y a los medios de comunicación. Pues no. No sucedió así. Lo que sucedió fue una bajada de pantalones en toda la regla.

… se me advirtió que tenía que retractarme, y lo hice.
Pero lo hice porque me acobardaron la posibles medidas que podrían tomar en mi contra, ya hay precedentes inexplicables.

Priorizar las medidas de sentido común que, como máxima responsable del bienestar de los alumnos que te ceden sus padres para protegerlos y educarlos, hubiera sido lo correcto. Priorizar tu cargo como directora del centro (lo lógico hubiera sido, en esta casuística, cesar en el cargo antes de permitir sentar este precedente en tu centro -¿cómo va a quedar delante de la comunidad educativa?-) dice muy poco. Demasiado poco para alguien que, supuestamente, está gestionando un centro educativo. Por cierto, esa priorización del cargo la intuyo a la vista de que en el artículo de opinión no se habla de haber tomado la decisión de presentar la dimisión. Algo en lo que puedo estar equivocado (y espero estarlo).

Sí, se puede argumentar que como funcionario estás obligado a cumplir las órdenes que te dan los superiores (léase inspección u organos superiores de la administración educativa) pero, nadie debe tener la más mínima duda de tu oposición ante dicha medida. Una oposición que pasa por presentar inmediatamente la dimisión ante Delegación Territorial en lugar de quejarse amargamente de haber tenido que cumplir esas órdenes en un artículo de opinión para buscar comprensión o hacer terapia hablando de las bondades que uno se otorga.

No estoy juzgando a esta persona. Lo que sí que estoy juzgando es su carta en la que busca comprensión sin ofrecer ningún tipo de información acerca de lo que va a hacer en un futuro. Como mínimo, a día de hoy, sigue estando en el cargo. Y eso es algo que ya debería haber dejado de hacer después de ser ninguneada por parte de la administración (por su bien y el de la credibilidad que supone para ella esta situación a partir de ahora).

Una recomendación, siempre desde la subjetividad y creencias de quien escribe,… ¡Dimite! No lo hagas sólo por ti. Hazlo como forma de protesta. Vale la pena y te prometo, que cuando dejas un cargo unipersonal por coherencia, se duerme muchísimo mejor 🙂

Me gustaría que quedara muy claro que el  post no es un artículo en el que se cuestione la gestión de su centro por parte de esta directora (que puede haber sido fantástica). Se trata de un artículo que pretende dar respuesta a lo que bulle en mi cabeza después de haber leído la justificación, que se realiza en un medio de comunicación de una determinada decisión y, posterior rectificación de la misma. Reconozco que no debe ser un momento fácil para ella. Y, es por ello que, a pesar del redactado anterior donde le cuestiono ciertas cosas, todo mi apoyo y consideración para ella como miembro de un colectivo demasiado maltratado en los últimos tiempos.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. Hola Jordi, sigo desde hace tiempo tu blog (del cual, casi lo que más me gusta es tu «biografía») y estoy totalmente de acuerdo con tu opinión en tu post… no se puede tener a los alumnos en un proceso de enseñanza-aprendizaje a más de 30 grados, por ponerse fina. Pero lo que menos se puede es suspender las clases y luego retractarse, porque a lo mejor te bajan del cargo y luego entonar un «mea culpa» de que fue por miedo. Mientras, esos alumnos están sufriendo golpes de calor y deshidratación… ¿qué pensarán esos chicos?¿cómo notarán que se preocupan por ellos en su aprendizaje? ¿la «Dirección Territorial», que serán personas, digo yo, trabaja en esas condiciones o en su edificio sí que se cumplen? En fin, es hablar por hablar pero, solo quería que supieses que algunos te leemos y que estamos de acuerdo con tus opiniones. Un saludo
    Antonia Andrade

    1. Creo que la administración educativa -no me refiero con ello a los que están trabajando en las trincheras- adolece de una falta de humanidad importante. Se priorizan cuestiones que, por el simple hecho de la ocurrencia de alguno de los que tienen manga en la Consejería de turno, tienen poco de pedagógicas y mucho de políticas. Una política que marca unas líneas de trabajo alejadas del procomún por ser excesivamente objeto de una determinada ideología (o, como este caso del adelanto de las clases a septiembre, un supuesto castigo a los docentes díscolos que estaban protestando en exceso por las decisiones de esta Consejería).

      Tengo claro que la administración en este caso está fallando en su lado humano pero también que, por mucho entonar el mea culpa, retractarse de las convicciones y de haber hecho lo correcto sin ningún tipo de acción posterior (más allá del panfleto autojustificador) deja muy tocada a esta persona (la directora) a nivel personal y profesional.

      Muchas gracias por el comentario. Un gran saludo de vuelta.

  2. Absolutamente de acuerdo contigo. He ejercido de director y creo que es un error la pérdida de liderazgo de la directora en cuestión. Difícilmente las familias podrán continuar confiando en ella, o los alumnos o los profesores. En último extremo debería haber puesto su cargo a disposición de la delegación, jamás mantener una situación que ponía en riesgo la salud de los alumnos, profes y personal no docente.

    1. La decisión de retractarse hace mucho daño en la integridad y, especialmente y como bien comentas, en la pérdida de liderazgo dentro del colectivo docente y frente a las familias. Es muy complicado gestionar la situación y, es por ello (más allá de las presiones y el acatamiento de esas órdenes que van en contra del sentido común y de ser beneficiosas para los alumnos) que queda muy debilitada su situación profesional.

      No me gustaría estar en el pellejo de esta directora pero, de entrada, lo que sí que hubiera hecho de hallarme en su situación (y ya digo que es muy fácil hablar desde fuera pero, en este caso he vivido algo similar) es presentar la poner el cargo a disposición de la delegación territorial y explicar todo lo sucedido a mi comunidad educativa. Una comunidad que, después de lo anterior, va a estar completamente desconcertada.

      Un saludo y, de nuevo, muchas gracias por un comentario más que ayuda a crear comunidad.

  3. Todos conformes con lo que debería de haber hecho la dire del centro (puristas que somos con la ética de lo ajeno), pero todavía no he leído ninguna reflexión sobre el hecho de que hayan personas con responsabilidades administrativas que, supuestamente, «coaccionan» a directores de un IES.
    Es posible que vaya desencaminado, pues no pertenezco al gremio educativo, pero a lo mejor estamos pidiendo comportamientos «heroicos», visto lo visto.

    1. No creo que la cuestión vaya de ser más o menos purista. En este caso queda claro que la situación de la directora, al haber tomado una decisión y ser conminada a rectificar (algo que hace inmediatamente por miedo -lo dice ella textualmente-), queda muy tocada a nivel profesional en el centro. El tema de la coacción que comentas no es banal y, por suerte, hay mecanismos para luchar contra lo anterior (sí uno está coaccionado lo lógico, más allá de un escribir un artículo de opinión que no gusta demasiado a muchos -no sólo a mí-, es presentar la denuncia pertinente en los foros adecuados). Sale muy barato y es mucho más fácil escribir unas líneas (incluso cuestionar la situación desde un blog o las redes sociales). Lo que es difícil, aunque es lo correcto, es denunciar esa situación. Algo que no sólo le va a beneficiar a ella. Algo que, de rebote, beneficia a todo el colectivo.

      Es muy cómodo no enfrentarse a las situaciones. No se trata de comportamientos «heroicos»… se trata de hacer lo que se debe por coherencia y para poder dormir tranquilo. Y, en este caso, el acatar sin más para dejarlo así, no es la mejor solución.

      Por cierto, quien habla de coacción es ella. Comunicar un delito en un medio de comunicación debe llevar a ser investigada la situación (algo que no creo que ella, ni los sindicatos tomen cartas en el asunto, ni los partidos políticos de la oposición se planteen denunciar). No se puede mirar a otro lado y, por suerte, cada vez son más los que miran de frente a las situaciones personales y profesionales. Algo que nos beneficia a toda la sociedad.

      Un saludo.

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