Volver a la Universidad pasados los cuarenta

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de matricularme en una nueva carrera universitaria, que complementara, y no tuviera ningún tipo de relación, con mi carrera de origen. Ser un ingeniero superior por proximidad y con la necesidad, como cualquiera, de obtener el primer título que permitiera incorporarte al mundo laboral, poco tiene que ver con disfrutar una experiencia como son los estudios universitarios. Y entiéndase aquí como disfrute de la carrera, no del contexto (que, por cierto, disfruté bastante bien).

Fuente: http://estudiareninternet.com/

Debo reconocer que ya hace unos años me lancé a hacer un máster sobre Educación y TIC que ofrecía la UOC por ganas de conocer la parte más teórica de algo que ya llevaba tiempo aplicando en mi aula. Creo que, lamentablemente, o elegí mal el máster, la selección de tutores que me tocaron fue entre pésima y muy pésima o, simplemente, me quedó la sensación al finalizarlo de no haber aprendido nada y que dichos estudios sólo servían para financiar a la Universidad. Ya, seguro que fue mi percepción pero reconozco que, después de las ilusiones iniciales, el enfado después de recibir los materiales (desactualizados y muy mal hechos), de soportar el desconocimiento de la mayoría de los tutores que me tocaron salvo contadas excepciones y, padecer el haber pagado un pastazo para un simple título que sirve poco más que para enmarcarlo cuando tenga ganas de sacarlo de su lugar de reposo eterno, se me quitaron durante un tiempo las ganas de tirarme de cabeza a otros estudios. Por cierto, el máster también sirvió para reafirmarme en las pocas ganas de realizar una tesis doctoral. Ya, uno aprende de los errores. Y ese error por el cual pagué la friolera de tres mil euros me hizo replantearme muchas cosas. Bueno, aparte de poder descartar la UOC para cualquier tipo de futuros estudios. Por cierto, hablo por una simple experiencia puntual y seguro que muchos otros han tenido otro tipo de visión del asunto.

Ahora, ya pasados unos años de la decepción, con la plaza definitiva al lado de casa, me he vuelto a plantear volver a la Universidad. No, no como objetivo de sacarme un título porque no lo necesito para nada y sí para aprender. Aprender algo que, quizás, pueda servir para complementar mi visión global de lo que supone la formación universitaria. Algo que tiene muy poco que ver con carreras de corte técnico/científico o educativo, y sí con aprendizaje/formación por el simple placer de hacerlo. Es por ello que, en un principio dudé entre varias opciones… entre ellas Psicología, Derecho y Antropología. Nada que ver con nada que me sirva en el aula pero sí para mantener fresca esa neurona que aún me queda. No olvidemos que los docentes de etapas obligatorias, por desgracia, tenemos la tendencia a perder a lo largo de los años mucha capacidad intelectual. Los que ya teníamos poca cuando empezamos a trabajar… no digamos.

Las opciones estaban claras. Ahora tocaba buscar una Universidad que permitiera compaginar mi trabajo profesional como docente con el estudio de la carrera. Pues tocaba investigar entre las Universidades que ofrecían sus estudios a distancia. Algo que me ha permitido conocer mejor lo que rodea a determinadas Universidades después de llamadas por teléfono en las que te prometían sacarte el título con mucha facilidad si pagabas el precio adecuado. Pero no adelantemos acontecimientos.

Lo primero fue, a pesar de mi mala experiencia con el máster, intentar ver a qué precio me saldría la matrícula en la UOC. Una Universidad pública que, por desgracia al igual que sucede en todas las de Cataluña, tiene el problema de aplicar un recargo del 40% a todos los que ya estemos en posesión de un título Universitario. Algo que encarecía cada curso a más de dos mil quinientos euros. Una barbaridad imposible de asumir para darme un capricho. Sí, seguro que vosotros pensaréis lo mismo… ¿dónde va ese recargo que se aplica a los que ya son poseedores de un título universitario y por qué se desincentiva de esta manera el seguir formándose? Bueno, todo es cuestión de política y chiringuitos. No olvidemos que después de lo surrealista que era pagar menos si realizabas el máster en catalán en lugar de realizarlo en castellano, todo lo que nos cuenten de la UOC es poco. Algo que no es culpa de sus tutores que cobran a precio de saldo y sí del modelo de negocio de la Universidad. Así pues, tocaba el descarte.

Después revisé la UNED. Universidad que, siendo la más barata, tiene el problema de su mala fama y el jugártelo todo a la carta del examen final. No, no me gusta la plataforma digital que utilizan (la he visto) ni el modelo de negocio que tienen vendiendo libros de texto para superar las asignaturas. Ya, los puedes encontrar todos muy bien de precio de segunda mano pero, sinceramente, ¿no estaría mejor cambiar un poco el modelo de evaluación para dotar de una mejor atención al alumno más allá de esas clases presenciales de muy pocos minutos cada semana? Falta darle un lavado de cara pero, aún así, sigue siendo una Universidad cuyos títulos están muy bien valorados. Lo que significa que, algo se hace bien. Unos mil euros la matrícula. Precio, con algún descuentillo que otro que tengo, asumible.

Posteriormente, aunque tenga mis motivos ideológicos para no matricularme ahí, tocó revisar alguna de esas Universidades privadas que ofrecen -por cierto, no os había dicho que en este momento ya tenía decidido cursar Derecho- el título. Llamadas a la UNIR, la UDIMA, la VIU e, incluso, alguna Universidad de nombre no tan conocido. La primera te garantizaba la titulación (literalmente te decían por teléfono que no te preocuparas, ya que, si tenías la mala suerte de suspender en primera convocatoria, te hacían una recuperación muy fácil que nadie suspendía) a un coste de unos cinco mil euros. La segunda, unos mil euros más cara que la primera, te la venden como el no va más y no dejan de llamarte como si fueran una compañía telefónica y, finalmente, la tercera, la de la editorial Planeta, necesita urgentemente alumnos y, por ello, te ofrecen descuentos por pronto pago. La verdad es que, en esta última la tasa de aprobados del 100% de los matriculados en Derecho según datos que he podido recabar, hace para aquellos que quieran tan sólo el título la oferta irresistible. Me gustaría aclarar que las opiniones acerca de la UNIR son bastante positivas en los foros que he leído y su modelo de aula -que he podido trastear- está bastante bien.

La verdad es que, por desgracia, no hay ninguna Universidad que sea totalmente de mi agrado pero, al final, en mi caso, lo de estudiar un título reglado tiene más que ver con la obligación que te genera estudiar que en la necesidad o no de obtener la titulación al final. Eso sí, ahora que me he decidido finalmente por la UNED tengo muy claro que voy a ser un estudiante que voy a ejercer todos mis derechos como tal, al igual que ya hice con el máster de la UOC en su momento e, intentar aprender lo máximo posible. Creo que ese es el objetivo básico de esta nueva aventura.

Un detalle que he obviado y que también me ha hecho decantarme por la UNED… la posibilidad de cursar un grado combinado de Derecho y Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas que permite la obtención, en caso de superarlos, de una doble titulación. Y eso mola 🙂

Por cierto, ¿alguien ve lógico que un docente no pueda mejorar su formación en la Universidad y sólo le ofrezcan cursos de dudosa calidad sobre cata de vinos, senderismo o metodologías y herramientas truchas? Yo, no.
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8 Comments
  1. Buenooo. Ánimo y suerte! Lo de la suerte lo digo sobre todo porque encuentres algo distinto o mejor a lo que se suele verse de forma general en la formación universitaria. No.me extraña lo que cue tas sobre el máster, pero por mi propia experiencia y lo que he podido escuchar de amigas y amigos, los máster se han convertido en esa financiación propia que la Universidad utiliza para equilibrar cuentas, baja calidad, profesorado (por lo general, que no siempre es así) desmotivado y contenidos bastante desactualizados. Imagino que alguna que otra historia leeremos por el blog sobre esa nueva aventura que emprendes 😉

    1. La verdad es que acabé muy decepcionado con el máster (caro, de ínfima calidad y atención por parte de los tutores más que deficiente). Supongo que, por ello he tomado, ahora que ya estoy al lado de casa definitvamente después de casi veinte años de rule, la decisión de irme a un grado. Y más a uno que, por lo visto, está bastante bien gestionado por los docentes que lo imparten aunque, como he dicho en el post, me genera alguna duda la UNED.

      Creo que me empiezas a conocer bien y que sabes que alguna cosa va a caer en este blog acerca de la experiencia 🙂

      Saludos.

  2. Hola:
    Desde mi punto de vista,totalmente subjetivo,creo que si no necesitas el título y sólo quieres ampliar conocimientos,personalmente,abogo por libros de buenos autores o estudios que se hayan publicado,sobre el tema que te interese.
    El paso por la universidad,para mayores de 40 años,suele ser decepcionante en bastantes universidades ,si lo que deseas es aprender a conciencia.Suele ser una pérdida de tiempo(porque ya sebes o es incompleto lo que aprendes) y una pérdida de dinero(¡que no es poco!).
    Un abrazo de paz
    minuto

    1. No necesitar el título es precisamente lo que otorga a esta «aventura» el placer de hacerla. Ya sé que, a partir de una cierta edad, uno debería ser capaz de aprender sobre el tema que a uno le interese pero, dejarse guiar por profesionales, siempre hace ese camino mucho más ameno y le otorga ese valor de reto que a algunos nos gusta.

      Saludos y gracias por pasarte por aquí.

  3. Jordi, no sé donde vives, pero ¿no has considero la universidad presencial? Podrías matricularte con jornada reducida, aduciendo tu contrato laboral. Eso te permitiría matricularte en la mitad de créditos por año y por ley, tienen que darte enormes facilidades en los temas de asistencia y realización de trabajo. Lo digo porque lo he mirado mucho; yo también pensé en la UNED, pero su demencial sistema de libros-estafa, y de ‘examen teórico que vale el 80% mínimo y en el que entra TODO el libro me tiraba mucho para atrás.

    1. Tengo universidad presencial a media hora y buena combinación de transporte público para acceder a ella. El problema es la versatilidad que no me ofrece en mi caso concreto y, por ello lo he descartado como opción. No me molesta tener que examinarme de algo a examen único (con todas las dificultades que supone) y, en cuanto al tema de libros me han comentado que hay buenísimos apuntes en la red porque, por lo visto, los estudiantes de la UNED son una gran familia (me lo dice gente que ha estudiado ahí). La verdad es que ha costado decidirme. Ya has visto el rollo que os he soltado 🙂

      Os mantendré informados…

  4. Hola Jordi, acabo de llegar a tu blog buscando información de este atraco del recargo del 40% en la UOC a los que ya somos titulados universitarios. Igual que tú, finalmente me he decidido a hacer Derecho y hoy cuando me llamaron para venderme el grado y me dieron un presupuesto casi me da algo, «es cosa del Gobierno», me han dicho. No doy crédito, creo que me tocará apostar por la UNED también para el próximo curso… Por cierto, no soy de educación, pero me quedo por aquí porque me ha encantado lo que he estado viendo

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