Y los economistas se erigieron en gurús educativos

En un contexto donde hasta el poseedor de la barriga cervecera más bien dotada se ve capacitado para saber cómo debería jugar alguna de esas estrellas de fútbol que, entre pufo y pufo a Hacienda, se permiten el lujo de hacernos disfrutar con su visión del juego es lógico que, en algo tan poco importante como es la Educación, surjan los grandes expertos en su gestión y planificación. Expertos con un buen título de ADE que, además de configurar productos bancarios o analizar la contabilidad de determinadas empresas, tienen tiempo para alzarse como gurús educativos. Lacalles, Rallos y otros personajes menos mediatizados encontrando la solución a todos los problemas educativos en función de parámetros económicos. Sí, legiones de minions enfurecidos a la tragala de afirmaciones de esos grandes expertos en doctrina educativa y que, como muchos sabemos, tienen en sus manos la solución a todos los problemas educativos.

Juan Ramon Rallo en http://managementactivo.com

La gestión educativa debe poseer su parte económica. No nos olvidemos que una inversión, a efectos de PIB tan importante como la destinada a Educación, debe tener muy claro cómo hacer una correcta gestión de ese dinero. Por cierto, ya habéis visto que estoy hablando de inversión, no de gasto. Algo que, a los mordaces economistas que consideran textualmente «que los recortes educativos sientan bien a la educación española» se les debería tatuar en alguna de sus partes que tanto se miran a lo largo de su día a día. No señores, no. La Educación no es un gasto. Es una inversión que, por desgracia, no debería estar sujeta a las reglas del mercado. Es muy bonito hablar desde sus púlpitos, conseguidos después de arduos estudios en Universidades privadas donde, los únicos que pueden llevar a sus hijos son personajes de su nivel y ahí establecer futuras relaciones profesionales, acerca de la Educación pero, lamento informarles que la Educación no consiste en lo anterior. Y sí, al igual que yo desconozco mucha jerga económica e, incluso si tuviera que diseñar un plan de contingencia para una empresa, sería incapaz de hacerlo en condiciones, les pediría el mismo respeto por un ámbito que ustedes, más allá de verter su opinión interesada y sesgada, desconocen. No, ustedes no han dado clase frente a un grupo de alumnos heterogénos, de procedencias diversas y, por desgracia, con unas necesidades perentorias en muchos casos que van más allá del aprendizaje. Bajen del pedestal al que se han puesto y visiten ese tipo de centro. Y qué demonios, den algunos días de clase en ellos. Ya verán que sus trajes no sientan bien en esos contextos y que, lamentablemente, sus discursos demagógicos conllevarán un pequeño «accidente» en sus Mercedes. Bueno, intenten no llevar Mercedes porque, si se fijan en donde aparcan los docentes -esos que cobramos tanto y vivimos tan bien- no creo que encuentren ninguno de la gama de los suyos. Es la ley del mercado. Una ley que, tanto les gusta pero que, por desgracia, desmonta sus argumentos unos tras otros.

Creo que es bueno que todo el mundo sepa su lugar en la sociedad. Desconocerlo o pensar en que uno es igual de bueno vendiendo preferentes que operando a corazón abierto, lleva a grandes desencantos. Bueno, todo depende de si uno tiene amor propio o sentido de la vergüenza. Algo que no es, vistas las declaraciones de algunos y las estrategias de otros, lo más habitual en todos aquellos economistas que se han erigidos como paladines educativos de una sociedad, para ellos, demasiado enferma para confiar en sus docentes.

Por cierto, ¿creen realmente que el objetivo básico del sistema educativo es la creación de personas capaces de cubrir puestos de trabajo y supeditarlo a ello? Porque, si ello es así, creo que chocan con el objetivo básico del asunto que, al limitado entender del docente que ha escrito estas líneas, no debería ser otro que mejorar la sociedad en su conjunto 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. No nos engañemos. Para esta gente, desarrollo es beneficio económico. Negocio. «Excelencia educativa» lo llaman. No cabe lugar para la ecología, desarrollo sostenible, solidaridad, ética. Y qué decir de los apoyos al alumnado con necesidades de apoyo, por discapacidad, inmigrantes….esos no son rentables.

    1. Reducir el ámbito educativo a un simple conjunto de cifras hace que, a pesar de ser imposible dicho reduccionismo, puedan usarse las mismas para demostrar una cosa y su contraria. El problema, como bien dices, es que la Educación son mucho más que cifras. Son personas y es un futuro social el que nos jugamos. No, la rentabilidad apriorística que pretenden algunos es muy compleja. Más aún si esa rentabilidad sólo se basa en criterios económicos -que ya han demostrado donde nos han llevado hace bien poco-.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

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