¿Y no será que esto de la tecnología educativa es sólo un negocio?

Ayer fueron varios los medios de comunicación que se hicieron eco de un experimento que se realizó en aulas inglesas donde, mediante la importación de docentes chinos, se intentó aplicar la metodología usada en ese país en otro contexto. El experimento, baste decir que, por diferentes cuestiones, fue un soberano fracaso. Alumnos faltos de capacidad de atención y disciplina que poco cuajan con un modelo, basado en el respeto absoluto hacia la autoridad del docente, como es el chino. Resulta curiosa la deriva de lo anterior en mi mente hacia la tecnología educativa. Más aún al comprobar que, curiosamente, la metodología en China sigue basándose en métodos tradicionales de copia, reproducción y, como no, ingentes cantidades de tinta en un modelo de comunicación unidireccional. Sí, uno de los países que, supuestamente (sí, en China hay muy buenos profesionales pero es que son más de mil millones de chinos y, por estadística, es muy fácil que salgan excelentes profesionales dentro de una población tan amplia), tienen uno de los mejores sistemas educativos según PISA. No, no creo en PISA como valor absoluto de calidad educativa pero he de reconocer que la economía China está creciendo por algo. Y no es por los inmigrantes de otros países que llegan ahí.

 Pero ya me estoy andando por las ramas. Lo que se trata es de relacionar un modelo tradicional, alejado de las tecnologías que masivamente se están vendiendo en otros territorios del globo, con un modelo donde, lo que prima, es la centralidad del aprendizaje en la herramienta. Sí, en muchas ocasiones, la herramienta (cada vez con mayor velocidad de obsolescencia) está generando las necesidades de cambiar de modelo. ¿Quién gestiona esa necesidad de cambio? ¿Son los docentes los que patrocinan esa necesidad? ¿Es la sociedad quién impone que, hoy en día, sea imposible hablar de modelos educativos sin relacionarlos directa o indirectamente con la evolución tecnológica? ¿Serán las empresas quienes generan necesidades irreales en el ámbito educativo para aumentar sus cuentas de resultados?

Para mí la tecnología es una necesidad en mi aula pero, he de reconocer que, después de observar el crecimiento -a nivel de facturación- de las empresas tecnológicas en lo que hace referencia a sus productos educativos, quizás conviene analizar el tema fríamente. Que en el segundo cuatrimestre de 2015 las empresas de tecnología educativa hayan incrementado su facturación en un 96% hasta llegar a los 2,3 billones de dólares (fuente) da qué pensar.

Fuente: http://www.forbes.com
Fuente: http://www.forbes.com

Me entran dudas. Me entra un hormigueo en el estómago cuando veo ese negocio que se está moviendo alrededor de la tecnología que usamos en las aulas. ¿Realmente el negocio es tanto? ¿Realmente estamos usando la tecnología para favorecer el aprendizaje o nos están vendiendo mediáticamente, en medios patrocinados por determinadas tecnológicas, que es imprescindible usar las TIC para formar alumnos preparados? ¿Realmente es cuestión educativa o de negocio?

Por cierto, no podría acabar esta entrada sin hablar de algunas de las herramientas más usadas actualmente en el aula, curiosamente relacionadas con esta lista de empresas con mayores inversiones y cuenta de resultados empresariales que se dedican a esto de la tecnología educativa y que podemos encontrar en la siguiente tabla.

http://www.forbes.com
http://www.forbes.com

Empresas que gestionan Socrative, Engrade, 9slides, Zaption, etc. por nombrar algunas de las herramientas más conocidas. Empresas que, junto con el desembarco de Apple y Google en educación, debería hacernos reflexionar acerca de qué usamos y para qué lo usamos porque, no creo que nadie a estas alturas de la película, discuta lo que se prioriza en el uso tecnología educativa: la cuenta de beneficios. Unos beneficios que, pueden darse directa o indirectamente ya que, por mucho que la herramienta se ofrezca de forma gratuita, los datos que va a obtener de los usuarios que la usen valen muchísimo dinero.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Finalmente siempre volvemos al mismo problema: el de poner la tecnología por encima de la propuesta pedagógica que es lo que vale y que está en manos del docentes. Cada vez que nos propongan «enlatados tecnológicos» que van a solucionar todos nuestros problemas, obviamente debemos desconfiar.
    El principio de «el primero te lo regalan y el segundo te lo venden» siempre se cumple. Por eso cuando es el Estado quien toma estas decisiones de comprar un determinado producto cerrado hay una enorme responsabilidad (incluso respecto de los monopolios, por ejemplo cuando se decide equipar escuelas con dispositivos en los que solo corre Windows). Deberíamos tener una regulación que siempre ofrezca alternativas, y no todas pagas que contribuyan al crecimiento de este enorme negocio que describes.

    1. No es malo usar tecnología en el aula Débora pero, como bien comentas, lo malo es priorizar la propuesta tecnológica por encima de las necesidades metodológicas de los docentes. No creo que el Estado debe comprar producto tecnológico, creo más bien en que deben ser los centros educativos, quienes analicen su contexto, y vean sus necesidades. Al final, lo que tocaría sería racionalizar el uso de esa tecnología educativa. Algo que, por desgracia, sabemos que no sucede por todo el chiringuito que hay montado tras la misma.

      Un saludo y gracias por el comentario.

  2. Será posible hablar de un modelo de sociedad a la que debe responder la educación, si fuera el caso ésta se queda relegada y debe ajustar toda su estructura funcional a la misma. Sin embargo el boom tecnológico que arrasa con todo deja en su camino necesidades a cumplir y este es el desafío de cualquier sistema educativo, encontrar el equilibrio humano y tecnológico que en el panorama actual no se ve con demasiadas y marcadas diferencias. Surge también de esta dicotomia una permanente discusión de la deshumanización educativa mediatizada por la tecnología.

    1. El boom tecnológico (no sólo a nivel educativo) ha desbordado todas las expectativas posibles. Es por ello que, lidiar con algo tan mediático como es la tecnología educativa, exige mucho esfuerzo porque, todos sabemos que las luces, en demasiadas ocasiones enmascaran las realidades. No creo que la tecnología per se deshumanice, creo más bien que un mal uso de la misma sí que puede hacerlo.

      Un saludo y gracias por comentar.

  3. Hola Jordi,
    Tu artículo entra en contradicción con el que publicas hoy:
    http://www.xarxatic.com/introducir-instagram-como-herramienta-educativa/
    aunque Instagram no sea propiamente una empresa educativa, su introducción en el aula implica promocionar unas empresas, que a cambio de gratuidad les entregamos nuestros datos, y cuyo uso implica inexorablemente el disponer de algún tipo de dispositivo…
    En definitiva las TIC, con sus trastos, sistemas operativos y herramientas varias, por si solas no son ni buenas ni malas, como está harto dicho dependerá del uso que les demos. Aunque tengo claro que como docente y padre, prefiero un proyecto pedagógico que las integre como una parte fundamental del proceso de aprendizaje. Y también será responsabilidad de docentes y familias inculcar un uso responsable y criticó de las mismas. Que detrás de esas herramientas, gratuitas o de pago, hay montado un chiringuito de negocio enorme? Es evidente y no se si evitable… Podríamos buscar alternativas, por ejemplo, para las propuestas que nos haces de Instagram en el artículo, libres de cualquier rastro mercantilista. Buf! Qué complicado seria para la mayoría de docentes… Yo me quedo en intentar educar futuros usuarios lo más competentes y críticos posibles, empezando por las propias herramientas que usan.
    Saludos grandes!

    1. No, Manel, mi artículo de hoy no entra en contradicción con éste. Que cuestione la tecnología educativa (o, más bien, que advierta sobre los intereses económicos que hay tras la misma) no obvia la posibilidad que, aplicando el sentido común y sabiendo lo qué vendemos -o compartimos- pueda ser usada en el aula. No podemos mantenernos impasibles ante el cambio tecnológico pero sí cuestionarnos qué usar y para qué. Sí, reconozco que buscar alternativas menos «empresariales» es muy difícil para la mayoría de docentes y que, aislarnos de lo que se usa habitualmente, tampoco tiene mucho sentido. Es por ello que, como bien dices, la clave está en educar en el uso de las herramientas (y, cómo no, saber qué se esconde tras su uso). Comparto plenamente tu comentario pero, como te he dicho al principio de mi respuesta, no creo que sea contradictorio hablar de cómo usar una herramienta a sabiendas de quién está tras la misma 🙂

      Un abrazo (que siempre es más que un saludo).

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