Y si todo lo que creemos acerca de la necesidad de incorporar ordenadores al aprendizaje fuera falso…

Debo reconocer que, como bien sabéis, siempre he partido de la premisa de la necesaria incorporación de dispositivos tecnológicos en el aula. No es extraño verme afirmar en numerosas ocasiones que, el gran problema de la dispersión o efectos negativos que se asocia a los dispositivos móviles o equipos informáticos en el aula, se debe a una falta de formación del profesorado en el uso de esas herramientas e incorporación de las mismas en sus prácticas metodológicas o, el simple mal uso que hace el alumnado por falta de formación acerca de su uso correcto pero… ¿y si estoy equivocado? ¿Y si tal y como plantean cada vez más investigaciones y artículos (ejemplo) el uso de dispositivos móviles están perjudicando el aprendizaje de nuestros alumnos? ¿Y si en lugar de ser una ayuda se están convirtiendo en un estorbo? ¿Y si no es sólo una cabezonería de aquellos que se empeñan en seguir la tradición mal entendida y resulta ser verdad que, tal y como cada vez nos demuestran más estudios, lo de usar la tecnología de forma habitual está procediendo a un deterioro cognitivo, incapacidad de concentración y aumento de casos de determinadas manifestaciones neurológicas?

Fuente: N/D

Reconozco a nivel personal y profesional que me encanta el uso de tecnologías de todo tipo. El problema es que, en mi caso, su uso es más que necesario por las asignaturas que normalmente imparto (Tecnología e Informática) y quizás, tampoco puedo hacer una extrapolación de sus beneficios a otras asignaturas. Reconozco que cada vez son más los estudiantes que fracasan debido a que, en la mayoría de las mesas de estudio, han incorporado el móvil y que, es inevitable por el simple hecho de ser una tentación muy poderosa, que pasen más tiempo consultando/leyendo/escribiendo whatsapps o viendo vídeos de Youtube que se están recomendando, que estudiando. Entiendo que a algunos les chirríe el concepto de «estudiar» pero, al final, ni todo está en internet ni la memorización es tan poco necesaria como se pretende. Hablando de estudios científicos y, en este caso sin ningún que se oponga a los resultados de los mismos, se ha demostrado que el Alzheimer y otras enfermedades neurogenerativas se dan con mayor profusión en personas que menos han usado la memoria a lo largo de su vida. Creo que lo anterior nos obliga a reflexionar sobre el asunto.

Tengo claro que debemos buscar un término medio entre el uso y el abuso de tecnología en el aula y/o en los espacios de trabajo. También sé que, por desgracia, la educación tiene muy poco que hacer con los adolescentes ya que, al final, hay momentos en que los padres y docentes debemos plantarnos acerca del uso indiscriminado que dan a determinados dispositivos. Mi experiencia me dice que, al final, los resultados académicos de los alumnos están muy relacionados con el número de horas que pasan conectados. El problema, como dicen algunos, es que no cuestionamos que un alumno lea mucho y se pase horas disfrutando de determinadas lecturas, dibujando o jugando en la calle. El problema es que las situaciones no son comparables por muchos motivos. Especialmente el que tiene que ver con la imposibilidad de ir saltando de libro en libro cada pocos segundos, empezar la cara del payaso para pasar a otra hoja a dibujar una bailarina o, simplemente, estar inmerso en un partido de fútbol con los amigos. El móvil o los dispositivos tecnológicos permiten cambiar a menudo lo que se está haciendo, la interacción virtual o, simplemente, la aplicación que se está usando. Y eso es algo que nos captura la atención a los mayores y que ha permitido acuñar el término procastinación. Imaginémonos qué puede pasar con los niños y adolescentes… Bueno, dejemos de imaginar y veamos cómo, por desgracia, determinadas habilidades se están reduciendo alarmantemente.

No es un artículo catastrofista que abogue por la eliminación de la tecnología en los espacios educativos. Es un artículo para obligarnos a replantear si, al final, no estamos defendiendo un uso indiscriminado de determinada tecnología bajo supuestos que, por mucho que pretendamos, distan mucho de ser demostrables empíricamente porque, lamentablemente, hasta ahora todos los estudios científicos (o, al menos, la mayoría de ellos) nos están indicando las contraindicaciones de ese desembarco tecnológico en el aprendizaje. Eso sí, a mí no me quitéis internet… que si me la quitáis, mato 🙂

Al final Mikel (@eztabai) me has obligado a escribir otra entrada incómoda e incoherente. Ya te vale.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Bueno, hay que tener cuidado con el estudio y la metodología que se ha empleado antes de poder afirmar a la ligera lo que afirman en Xataka (Enrique Dans lo explica bastante bien: https://www.enriquedans.com/2017/11/sobre-ordenadores-en-clase.html).

    El problema del móvil en clase es que un fenómeno inevitable, cada vez serán más potentes, más útiles y más «distractores». Simplemente eliminarlos no ayudará a nadie. Por eso la línea va más por lo que tú indicas que por lo que indica (o quieren decir que indica) el estudio. Aprender a usar el móvil como parte del aprendizaje y a usarlo como una herramienta hacia el conocimiento. Creo que no vamos a poder evitar el móvil de otra manera que no sea enseñando a usarlo.

    1. Yo también creo que el móvil, al final, se va a convertir en una herramienta de la que tocará hablar algún día acerca de qué hacemos con ella. Es muy complejo porque, al final, por mucho que la idea de Enrique Dans sea contraria a la mayoría de investigaciones actuales, la realidad es que tal y como se usa el móvil en nuestros centros y en los domicilios, actúa más de distractor que de potenciador de aprendizajes. Es un tema muy complejo que se nos está yendo de las manos y, por culpa de no hacer las cosas bien, sólo nos va a acabar dejando la disyuntiva de obviarlo o penar su uso en ámbitos académicos. Una auténtica pena.

      Saludos y muchas gracias por comentar.

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